viernes, 18 de septiembre de 2009

La Prehistoria





¿Sabes, amigo? Me he codeado con tipos para quienes el habla suponía un esfuerzo de tal magnitud que optaron por emitir gruñidos, sustituyeron las conjunciones por gestos inspirados en la epilepsia y resolvían cualquier duda gramatical tirando de la cisterna. Eran hombres achaparrados, fotocopias fieles del momento anterior al que apareció en la Tierra quien luego fue, tras el paso de las lunas como pecas adolescentes que salpicaron los siglos, el eslabón perdido. A veces, estos hombres me enseñaron su carnet de identidad y te puedo jurar, amigo, que la firma estaba tallada y que en la foto les quedaba fuera el mentón.

Horadamos la tierra en busca de restos arqueológicos, entramos sudados en la guardería de la humanidad, y qué encontramos: alguna vasija usada para beber y armas punzantes. La conclusión es tan simple como la envoltura de un caramelo: el ser humano, antes de crear el lenguaje, ya era un borracho marrullero. ¿Acaso crees que hemos evolucionado sólo porque alguien descubrió que el fuego es una reacción química? No te engañes, amigo, pervive un gen primitivo que nos mantiene atados a un árbol, a un misil cuya cabeza fuera de sílex, a la mandíbula con caries del animal que alguna vez fuimos. Entre Neil Armstrong o el homínido que por primera vez emitió algo parecido a la risa, elijo el segundo…quien seguro rió pensando que con el mobiliario de la Luna no quedaba bien una bandera.

Te confieso, amigo, que vivo más tranquilo gracias a un par de decisiones que me cambiaron la vida. La primera fue dejar de preguntarme por el significado del monolito de la película “2001: Una odisea en el espacio”. La segunda también fue una renuncia: no tomo café desde que supe, con la clarividencia de un chamán inspirado, que los posos adivinatorios y mágicos que se iban alojando en el fondo de mi taza eran puro Carbono 14. Desde entonces, amigo, sólo veo películas de Buster Keaton y no me tiemblan los huesos cuando me da por sostener la mirada prehistórica, milenaria, honda y clara, de cualquier mujer con rasgos anfibios que cometa el error de sentarse a mi lado.

7 comentarios:

mangeles dijo...

Un gran comentario Sr Manteca. Espero que sea recibido con gusto por los oyentes de la radio bloguera.

Un saludo cordial.

mangeles dijo...

Por cierto, yo sigo preguntándome si el monolito de Una odisea en el espacio, es "la inteligencia", "los dioses", "la creación"....afortunado Vd. que ha dejado de preguntárselo.

Un cordial saludo.

Er Tato dijo...

¡Eh, Manteca, que en mi taberna el café no tiene posos! Ya te lo dije esta madrugada cuando te lo leí de reojo mientras escribías este artículo en el mostrador salteando las letras por entre las manchas de aceite de la servilleta y hacías equilibrios sobre el taburete para hacer diana con los puntos y las comas. Cuando te alabé el texto, me miraste a través de los párpados, empujaste con desdén el vaso con un hielo solitario y aburrido, y me dijiste con el aliento espeso y la voz sorda: Tato, muchacho, no me toques los cojones y ponme otra copa, a ver si cuando despierte, el dinosaurio sigue aquí y ya le apetece hablar

Bueno, te veo luego que te tengo preparado un cafelito bien cargado. Cuídate.

mangeles dijo...

Yo como hago café de puchero y con colador...pues sí tienen posos...pero a las plantas les van bien, para matar los bichejos...

Un saludo cordial, Sr. Manteca

SUSANA dijo...

Qué buen gustooo para la música y el tema, Juan El Manteca!

Sipi, definitivamente, entre Armstrong y el homínido, un poco de maquillaje, un par de trastos... y el corsé civilizador, curioso traje, incómodo, apretado, necesario para la vida en rebaño.

Mis besos para el autor y también mis disculpas, imposible llegar al Programa.

siempreconhistorias dijo...

Excelente decisión la del monolito: voy a intentarlo. Qué buena música,qué buena entrada.
Otro abrazo.

Manuela dijo...

¡Saludos, Juan el Manteca! Con los miles de años cambian algunas cosas, pero las que importan permanecen con o sin lenguaje social. Tengo que ver esa peli...a veces me gusta complicarme, ya ves. Por cierto, dile a Juanma de mi parte que me alegra enormemente que recomiende a escritores tan buenos como tú. Besos.