<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691</id><updated>2012-02-02T09:33:56.647+01:00</updated><title type='text'>La vida según "El Manteca"</title><subtitle type='html'>Vengo a contar la vida según la ven mis ojos. La última vez que visité a un oculista salí de la consulta sin la muela del juicio. Es por eso que, más o menos, tengo buena vista: me gusta el whisky sólo, sin dioptrías. Pero pensar, ay, eso me cuesta más trabajo, siempre es un mal trago...</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>35</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-8975987329861576771</id><published>2010-06-25T10:09:00.001+02:00</published><updated>2010-06-25T10:13:45.825+02:00</updated><title type='text'>Hasta siempre</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Se me va a enfadar el &lt;em&gt;Juanmita&lt;/em&gt; cuando sepa que hoy vengo a desvelar el contenido blanco de nuestras conversaciones negras en la taberna. Un pudor infantil provoca que la tendencia de mi amigo se acerque siempre al silencio, pero vengo hoy a romper con esa manía púber para decirte lo que me cuenta cuando el alcohol desata las verdades que, en tantas ocasiones, anudan su corazón y lo mantienen atado en el retiro donde le gusta ir viviendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dice que le tranquiliza saber que &lt;em&gt;César Baquero&lt;/em&gt; interviene en la tertulia, que le gusta comprobar cómo maneja los tiempos y las sintonías, cómo lo cuadra todo según un empeño profesional que lo sitúa a medias entre lo perfecto y lo artesano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dice que le gusta ver al mando de la técnica a &lt;em&gt;Antonio González&lt;/em&gt;, siempre al quite con la música, siempre con una sonrisa de ánimo, unas palabras de apoyo, un &lt;em&gt;pídeme lo que quieras que no hay problema&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;Antonio&lt;/em&gt;, según me cuenta el &lt;em&gt;Juanmita&lt;/em&gt;, es como si un colega de toda la vida te echara una mano. Las cosas, con él, salen bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dice también, apenas mediada la sexta copa, que cuando una persona deja buena huella del brillo de su mirada tras un paso corto, es porque algo grande lleva dentro. Su nombre, como no podía ser de otro modo, es el de una mujer: &lt;em&gt;Isabel García&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé por el &lt;em&gt;Juanmita&lt;/em&gt;, por sus palabras ásperas de alcohol y sentimientos puros, que los consejos y la sabiduría radiofónica de &lt;em&gt;Ricard Martí&lt;/em&gt;, el &lt;em&gt;Séneca&lt;/em&gt;, siempre fueron no sólo bien recibidos, sino también atendidos. Su confianza ciega en el buen hacer de quienes intervienen en el programa es algo que reconforta el alma y, desde luego, la salva de las miserias que la rodean. &lt;em&gt;Bon Nadal&lt;/em&gt;, querido &lt;em&gt;Ricard&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabes, &lt;em&gt;Ali&lt;/em&gt;? Me cuenta el &lt;em&gt;Juanma&lt;/em&gt; que, aunque otros nombres son los &lt;em&gt;protagonistas&lt;/em&gt;, él sabe que tu mano, mano buena y eficaz que mece la cuna, es la que lo llevó siempre a destinos como estaciones llamadas &lt;em&gt;puntos de sutura&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;renglones seguidos&lt;/em&gt;. Su gratitud nunca conseguirá quedar a la altura de tu bondad y tu excelente hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabes, &lt;em&gt;Ram&lt;/em&gt;? Me cuenta el &lt;em&gt;Juanma&lt;/em&gt; que nunca llegó a pensar que algún día conocería a alguien que, de haber nacido en su tiempo, pudo haber sido pintado por &lt;em&gt;Don Diego Velázquez&lt;/em&gt;. Su gratitud torna barroca, es sedienta y está forjada tras la aleación del honor, la amistad, la lealtad. Son palabras, según me dice, de las que conoces bien su significado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabes, &lt;em&gt;Natalia&lt;/em&gt;? Me cuenta el &lt;em&gt;Juanma&lt;/em&gt; que le gusta pensar en tí, imaginar que vais a un kiosco a comprar micrófonos de fresa que luego compartís sentados en un banco de cualquier plaza: él siempre fiel a su tendencia ya mencionada hacia el silencio y tú, bueno, tú eres la &lt;em&gt;Voz&lt;/em&gt;. Su gratitud es un beso amigo y deslizante sobre tu mejilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabes, &lt;em&gt;Té&lt;/em&gt;? Me cuenta el &lt;em&gt;Juanma&lt;/em&gt; que, tras darte un par de besos, siempre piensa que eres su chica favorita. Me dice que tu nombre le sabe a infusión con efectos de cariño y a miradas que, sin necesidad de palabras cruzadas, conocen inmediatamente la textura de algunos secretos, el sabor de una copa compartida y el tacto intocado de los sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo debo deciros que he sido feliz. Que fui bien pagado. El &lt;em&gt;Juanmita&lt;/em&gt;, mi sombra, me dice que le gustó participar en este programa ideado por la pericia alerta, la ilusión imantada y el ánimo sin fisuras de otro amigo que tampoco olvida: &lt;em&gt;Fernando García Haldón&lt;/em&gt;, director cuya batuta afinó la orquesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me va a enfadar el &lt;em&gt;Juanma&lt;/em&gt;, pero todo tiene solución en la taberna del &lt;em&gt;Tato&lt;/em&gt;, ese tipo inteligente, sincero, tabernero de guardia al que tanto, cada semana, se le debe por aquí. Se me va a enfadar, sí. Pero sus enfados tienen solución fácil. Me bastará invitarlo a vinos rancios en tasca oscura. La de mi &lt;em&gt;Tato&lt;/em&gt; de mi alma desarmada, con quien me quedo a solas por aquello de beber con la única intención de recordar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-8975987329861576771?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/8975987329861576771/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=8975987329861576771&amp;isPopup=true' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/8975987329861576771'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/8975987329861576771'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/06/hasta-siempre.html' title='Hasta siempre'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-5805102717182530379</id><published>2010-06-18T09:57:00.006+02:00</published><updated>2010-06-19T20:14:35.094+02:00</updated><title type='text'>Mi maestro de escuela</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=dbb7d72" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Me enseñó a leer y a escribir. A hacerlo correctamente, quiero decir. Cada día, durante ocho años, un dictado diario sobre el cual circulaba en rojo las faltas de ortografía: aquellas &lt;em&gt;haches&lt;/em&gt; que, aun siendo mudas, cantaban por alegrías entre las alas de una &lt;em&gt;horopéndola&lt;/em&gt; y goteaban como lejía atávica los vestidos tintados de &lt;em&gt;hañil&lt;/em&gt;; o aquellas &lt;em&gt;bes&lt;/em&gt; tan reñidas con sus hermanastras las &lt;em&gt;uves&lt;/em&gt; y que, por más empeño que ponían, no &lt;em&gt;ovbiavan&lt;/em&gt; cualquier &lt;em&gt;varvaridad&lt;/em&gt; y se superponían sobre nuestra &lt;em&gt;boluntad&lt;/em&gt; de &lt;em&gt;párbulos&lt;/em&gt; que pretendían aprender. Luego, al crecer, llegamos a la vida y supimos mejor de la obviedad, de la barbarie, de la voluntad y sus discapacidades. Vimos con claridad, en definitiva, que la vida nos es más que un declinar del parvulario que fuimos, un ir aminorando, un descarte de adjetivos que nos van quedando inútiles para describir estos alrededores que nos circundan y ningunean.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante ocho años, día tras día, conjugábamos un verbo que al principio, en lo que supimos dominar la técnica, siempre nos quedaba irregular. Luego, de nuevo con la llegada a la vida, había verbos perfectos cuya conjugación se revelaba contra la norma tras el uso. Pongo por caso, es evidente, el verbo &lt;em&gt;amar&lt;/em&gt;. Muchos quebraderos de cabeza me dieron otros verbos. Nunca supe, por ejemplo, si soy o estoy, si &lt;em&gt;ser&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;estar&lt;/em&gt;. No veo con claridad la diferencia que pueda habitar entre los verbos &lt;em&gt;huir&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;buscar&lt;/em&gt; y, finalmente, tardé varios años en descartar balances sobre mi vida que me dieran un listado con un par de columnas que encabezaran los verbos &lt;em&gt;perder&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;ganar&lt;/em&gt;. Lo perdido en un par de columnas ocupadas y saturadas y lo ganado…bueno, lo ganado dependería de todo aquello que se me ocurriera inventar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ochos años, &lt;em&gt;Juanmita&lt;/em&gt; mío, día tras día de dedicación a sus alumnos, que éramos nosotros, entre los que estaba un “&lt;em&gt;Manteca&lt;/em&gt;” aún no fermentado. Análisis sintácticos que eran como desnudar a la oración sobre la pizarra: quítate el vestido porque quiero comprobar si concuerdan en género y número el sujeto que eres y el predicado que dices o quieres ser, descálzate para que pueda ver qué objeto directo es el causante de tus pasos en el mundo y, sobre todo, confía en mí, yo seré quien elimine el empedrado con forma de objeto indirecto que te vas a encontrar por esos caminos de la vida que no son, querida amante y amada oración, sino complementos circunstanciales ante los cuales siempre es difícil decidir o actuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignoro si los párvulos de hoy lo son. Me da que no. Tiendo a pensar que difícilmente llevarán consigo, para siempre, el nombre de quien tanto quiso darles, el recuerdo brillante y enternecedor de un maestro de escuela. Escribir un examen con ese lenguaje carrilero que hoy circula entre el teléfono portátil y el &lt;em&gt;Messenger&lt;/em&gt; es una señal de que algo no marcha bien. Si nunca fuimos libres, lo somos menos ahora que la incorrección ortográfica, paradigma de la incultura, es un lastre que nos impide movernos del sofá. Donde nos vamos degradando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sí tengo entre mis recuerdos limpios a mi maestro de escuela. &lt;em&gt;Don José Pedro Martín&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Hernández&lt;/em&gt;, a quien doy las gracias por haberme enseñado a deambular entre sustantivos imponderables y verbos cuyos imperativos me motivaron siempre a incumplir órdenes y jamás me hicieron callar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-5805102717182530379?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/5805102717182530379/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=5805102717182530379&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/5805102717182530379'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/5805102717182530379'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/06/sabes-amigo-me-enseno-leer-y-escribir.html' title='Mi maestro de escuela'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-8466743559228649579</id><published>2010-06-11T07:47:00.003+02:00</published><updated>2010-06-12T07:58:54.987+02:00</updated><title type='text'>Alfred Hitchcock</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=debf796" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Conocía bien su oficio este tipo orondo al que hoy dedicamos la tertulia amable de nuestro programa en equilibrio. Supongo que es necesario eso: conocer el oficio al que dedicamos nuestro tiempo libre. He tratado con periodistas capaces de escribir reportajes incluso en estado de coma. Eran tipos que, con una mano sobre un vaso crónico de ron y la otra sobre una cajetilla deshabitada de cigarrillos, no te voy a decir con qué parte sin sujetar de su cuerpo tecleaban artículos merecedores de una primera plana y dejaban luego, sobre el aire tintado, un aroma impreso de manchas irascibles y sombras a medio terminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, &lt;em&gt;Juanmita&lt;/em&gt; mío, no permitas que me ande por las ramas como el antropoide con ropa interior que soy…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te iba diciendo que sabía lo que tenía entre manos este hombre cuyo grosor ocupa varias páginas de la &lt;em&gt;Historia del Cine&lt;/em&gt;. Y no lo digo tanto, queridos &lt;em&gt;bloguitantes&lt;/em&gt;, por el suspense al punto que era capaz de cocinar, por el desarrollo siempre tensionado de sus filmes o por esos pequeños detalles que presidían cada plano y que mantenían, alertas y pendientes, nuestra mirada y cada uno de nuestros sentidos: un vaso inocente sobre una mesa, un arcón cerrado, un teléfono que va a sonar… No, no lo digo por todo eso que sólo un genio como él ha sabido manejar con maestría soberbia. Lo declaro, obviamente, por cada una de las rubias que protagonizaron sus películas. ¿Acaso piensa &lt;em&gt;Almodóvar&lt;/em&gt; que inventó lo de sus chicas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los rodajes dejaban secuelas en aquellas mujeres. Si ya te dije en otra ocasión que &lt;em&gt;Tippi Hedren&lt;/em&gt; no volvió a comer pajaritos fritos tras rodar aquel largometraje carente de las alas de la música, te añado ahora que &lt;em&gt;Joan Fontaine&lt;/em&gt;, cuando caía el verano y comenzaban las tardes a refrescar, se hacía la fuerte para evitar ponerse una humilde rebeca. Yo debo confesarte que, entre todas aquellas rubias, me quedo con dos que fueron insuperables en belleza, en elegancia, en su oficio como actrices: &lt;em&gt;Ingrid Bergman&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Grace Kelly&lt;/em&gt;. No encuentro metáforas, acaso no las hay, que viertan sobre ambas una mirada transparente y, sin embargo, capaz de apresarlas. Para otra vida que confío no tener, no me importaría interpretar el papel de &lt;em&gt;Humphrey Bogart&lt;/em&gt; o el de &lt;em&gt;Rainiero de Mónaco&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre ellos, los chicos de &lt;em&gt;Hitchcock&lt;/em&gt;, me quedo con la mirada inteligente y bondadosa de &lt;em&gt;James&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Stewart&lt;/em&gt; y, por supuesto, con el inmenso &lt;em&gt;Cary Grant&lt;/em&gt;, el único hombre de la historia capaz de ser elegante incluso con un traje sucio y arrugado tras una fumigación en los talones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ya debo terminar. Desde hace algunas semanas, siento ciertos delirios o alucinaciones al escribir. Creo que me vigilan desde una &lt;em&gt;ventana indiscreta&lt;/em&gt; o que las sílabas retroceden y tornan impronunciables, algo así como si al idioma que uso se le ramificaran declinaciones con &lt;em&gt;vértigo&lt;/em&gt; y el escritor nada pudiera hacer salvo constatar que dejó de ser &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;el hombre que sabía demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Me dice mi médico de retaguardia que debo padecer algún tipo extraño de &lt;em&gt;psicosis&lt;/em&gt;, que no se me ocurra ducharme cuando paso por un episodio así, que nunca se sabe… &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-8466743559228649579?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/8466743559228649579/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=8466743559228649579&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/8466743559228649579'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/8466743559228649579'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/06/alfred-hitchcock.html' title='Alfred Hitchcock'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-3303729767177559671</id><published>2010-06-04T08:16:00.002+02:00</published><updated>2010-06-08T08:00:18.574+02:00</updated><title type='text'>El humor</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=ac68926" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes &lt;em&gt;aquel que diu&lt;/em&gt;, amigo?...y el caso es que luego nos hacía reír aquel tipo tan serio, tan barbudo y tan fumador. Me pongo a considerar qué elemento común hay entre &lt;em&gt;Eugenio&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Chiquito de la Calzada&lt;/em&gt; y no encuentro otro que no sea el logro del resultado final que ambos buscan: la risa. Un catalán hierático y la caricatura de un andaluz unidos por el conocimiento preciso de un mecanismo complejo, el que provoca la carcajada unánime de un auditorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil y es, también, merecedor de agradecimiento. No siempre hay ganas de reír. He conocido a tipos para los que la risa era un esfuerzo superior al intento de parar una tormenta, tipos que sólo bromeaban cuando jugaban a la ruleta rusa o que emitían un sonido gutural y paleolítico si alguien contaba un chiste en medio de una madrugada enraizada entre destilados y cuentas pendientes. Con ellos, amigo, te garantizo que era mejor mantener un rictus serio, una compostura alerta y bien cerrados los poros de la piel para que no advirtieran la presencia de algún recuerdo que, en forma de anécdota, pudiera causar la aparición de alguna mueca similar a una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Han cambiado los tiempos, siempre cambian. &lt;em&gt;Martes y Trece&lt;/em&gt; hacía un humor que hoy no sería emitido en televisión, &lt;em&gt;Faemino y Cansado&lt;/em&gt; nos aconsejaban leer a &lt;em&gt;Kierkegaard&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Tip y Coll&lt;/em&gt; sublimaban el surrealismo y la incoherencia, &lt;em&gt;Gila&lt;/em&gt; era un ser maravilloso y fue el único que se dio cuenta de que no merecía la pena ir a &lt;em&gt;Grecia&lt;/em&gt;, cuna de la civilización y onomatopeya de la crisis actual, de tan mal cuidada como la tenían, con todas aquellas piedras por medio… &lt;em&gt;¿está el enemigo?, que se ponga, ¿podrían parar la guerra un momento?&lt;/em&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maravillosos cómicos. También el cine nos ha dado genios del humor como &lt;em&gt;Charles Chaplin&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Groucho Marx&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Woody Allen&lt;/em&gt;. Todos tan imprescindibles como inevitables. Ellos nos hicieron y nos hacen algo más felices de lo que habitualmente podemos llegar a ser o somos. Y tener algo de felicidad entre las manos, aunque pudiera ser un tipo de felicidad tan irreal como el descomunal y soberbio compositor &lt;em&gt;Johann Sebastian Mastropiero&lt;/em&gt;, es disfrutar de las bondades de un oasis en medio de todo este desierto en el cual ha mutado la vida, esa misma que antaño era un valle de lágrimas y es, hoy, hábitat perfectamente amueblado para que lo ocupen la sequía y la desolación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen los hombres que no saben hablar que no hay táctica más eficaz para conquistar definitivamente a una dama que hacerla reír. Puede que tengan razón, quizá de ese modo nos ven más cercanos, más sinceros si nos mostramos abiertamente como los monos algo evolucionados que somos y no como intelectuales fotocopiados o machos de quita y pon. Yo no lo sé, Juanmita malajoso, no tengo información contrastada porque la sensación más común que he provocado en una mujer es la de incredulidad. Cuando están conmigo, sólo le sonríen al &lt;em&gt;Tato&lt;/em&gt;…mi amigo siempre borra la cuenta acumulada si percibe sobre ella los labios de una señora justo un segundo antes de que inicien una risa descarada. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-3303729767177559671?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/3303729767177559671/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=3303729767177559671&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/3303729767177559671'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/3303729767177559671'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/06/el-humor.html' title='El humor'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-3048398874148179213</id><published>2010-05-28T09:56:00.002+02:00</published><updated>2010-05-31T10:05:19.152+02:00</updated><title type='text'>Tele-series</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=92ee278" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Como en tantas otras cuestiones, ando bastante &lt;em&gt;lost&lt;/em&gt; en estos asuntos de series televisivas. Lo estoy, al menos, entre las que circulan hoy más por la &lt;em&gt;red&lt;/em&gt; que por televisión. No ando anímicamente preparado para la impaciencia que prevalece en &lt;em&gt;Internet&lt;/em&gt;, donde destacan las jornadas maratonianas para ver en unas horas temporadas completas o la búsqueda &lt;em&gt;bucanera&lt;/em&gt; de capítulos que aún no han sido emitidos (por cierto, permite el paréntesis, no circula por el diccionario esa palabra que feminiza al bucanero. Ya sabes, cosas de las lenguas…las malas lenguas). La impaciencia, te decía, la anticipación furtiva. La competitividad, en definitiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue así en los tiempos de otras series marcadas en su mayoría con hierro de parábola, de mensaje final con enseñanza moral. Nos tocaba esperar una semana, en aquellos entonces de mermelada, para conocer un desenlace, para continuar enganchados a un entramado, para comprobar asombrados y sin crédito qué nueva maldad maquinaría &lt;em&gt;J.R.&lt;/em&gt;, qué nuevo manjar sería capaz de deglutir &lt;em&gt;Diana&lt;/em&gt; en “&lt;em&gt;V&lt;/em&gt;” o qué ocurrencia salvadora sacaría &lt;em&gt;McGyver&lt;/em&gt; de la chistera de su cerebro con sólo un par de clips, tres alfileres, una pila gastada y una botella vacía de agua mineral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, entre semanas en las que parecíamos libres o lo éramos, jugábamos a ser &lt;em&gt;Orzowei&lt;/em&gt; o a saltar como lo hacía &lt;em&gt;Sandokán&lt;/em&gt;, el gran &lt;em&gt;Tigre de Malasia&lt;/em&gt;. De aquellos años guardo con bondad un par de recuerdos: aprendí a dibujar con precisión el coche de &lt;em&gt;Starsky &amp;amp; Hutch&lt;/em&gt; y tuve sueños en más de tres dimensiones con &lt;em&gt;Los Ángeles de Charlie&lt;/em&gt;. Pero, como siempre, me equivoqué más tarde, cuando quise tener una personalidad tan inmaculada como la de &lt;em&gt;Lucas McCain&lt;/em&gt; en “&lt;em&gt;El hombre&lt;/em&gt; &lt;em&gt;del Rifle&lt;/em&gt;” o &lt;em&gt;Zebulon Macahan&lt;/em&gt; en “&lt;em&gt;La conquista del Oeste&lt;/em&gt;” y, por descontado, no me fue posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca aprendí a tocar el piano como &lt;em&gt;Bruno Martelli&lt;/em&gt; o llegué a bailar como su compañero &lt;em&gt;Leroy&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Johnson&lt;/em&gt; en la serie “&lt;em&gt;Fama&lt;/em&gt;”, crecí en el interior de una familia cuya moralidad y entereza nada tenían que ver con la de la familia &lt;em&gt;Cartwright&lt;/em&gt; en &lt;em&gt;Bonanza&lt;/em&gt;, caí en vicios que eran un ápice más peligrosos que el &lt;em&gt;chupa-chups&lt;/em&gt; de &lt;em&gt;Kojack&lt;/em&gt;, cohabité en antros cuyos cimientos con aluminosis asustarían a los acaramelados cimientos de “&lt;em&gt;La casa de la pradera&lt;/em&gt;”, huí sin conseguir la dignidad de huida de “&lt;em&gt;El fugitivo&lt;/em&gt;” y he llegado hasta aquí con un curriculum con mayores lamparones que la gabardina de &lt;em&gt;Colombo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo un teléfono portátil con menores prestaciones y cobertura que el &lt;em&gt;zapatófono&lt;/em&gt; del “&lt;em&gt;Superagente 86&lt;/em&gt;” y aún no sé por qué llevaban aquellos peinados las chicas de “&lt;em&gt;Vacaciones en el&lt;/em&gt; &lt;em&gt;mar&lt;/em&gt;” o por qué era un chándal sin marca el traje espacial de la tripulación de la nave “&lt;em&gt;Águila&lt;/em&gt;” en “&lt;em&gt;Espacio 1999&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabes, amigo? Cuando compruebo que siempre está pendiente de que mi copa no se vacíe del todo, pienso con ternura que el &lt;em&gt;Tato&lt;/em&gt; es mi &lt;em&gt;Chu-Li&lt;/em&gt; particular. Por fortuna, colega antiguo y anticuado, no he tenido un &lt;em&gt;delirium tremens&lt;/em&gt; tal que me haga superponer, sobre la cara cuarteada de mi tabernero de guardia, el rostro pérfido de &lt;em&gt;Ángela Channing&lt;/em&gt;. Aún no es grave lo mío… creo que me tomaré otra mientras tarareo una &lt;em&gt;canción triste de Hill Street&lt;/em&gt; y espero que aparezca por aquí, acaso perdida, alguna mujer con rasgos de &lt;em&gt;embrujada&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-3048398874148179213?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/3048398874148179213/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=3048398874148179213&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/3048398874148179213'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/3048398874148179213'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/05/tele-series.html' title='Tele-series'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-1581805649550854466</id><published>2010-05-21T09:09:00.002+02:00</published><updated>2010-05-23T10:50:24.142+02:00</updated><title type='text'>Frases célebres</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=ab787c0" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Algo bueno tienen las frases célebres emitidas por personajes tocados: pueden ser útiles y siempre son maleables, se adaptan con facilidad a las circunstancias, su uso es válido para paliar, apoyados en la sabiduría ajena, los contratiempos que la vida guarda para fastidiarnos ora con descaro, ora con crueldad. Nos sirven también, estas frases breves, brillantes y afiladas, para disimular con ellas nuestro pensamiento tantas veces paralelo o similar a lo sandio, tantas veces común y vacío, casi siempre tan superficial como inútil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dame un punto de apoyo, &lt;em&gt;Juanmita&lt;/em&gt; amigo, y te aseguro que no me moveré durante toda la noche de la barra de la taberna. No me vendrá mal, querido mío, porque a veces me pesan los recuerdos desordenados que llevo en los bolsillos del alma y, la verdad, ni siquiera estoy para dar ése que sería un pequeño paso para mí e insignificante, irrelevante paso para la humanidad. No te preocupes por mi inmovilidad, puedo quedarme aquí durante horas duras como el pedernal sin caer el aburrimiento. Nos dejó dicho &lt;em&gt;Erasmo de Rotterdam&lt;/em&gt; que &lt;em&gt;ignora el aburrimiento quien&lt;/em&gt; &lt;em&gt;conoce el arte de vivir consigo mismo&lt;/em&gt;. Y de otro arte distinto, queridos &lt;em&gt;blogueros&lt;/em&gt;, no puede presumir &lt;em&gt;Juan “El Manteca”&lt;/em&gt;. Sé las consecuencias profundas que trae consigo vivir conmigo mismo y me aferro con ello a una pregunta socrática: “&lt;em&gt;¿Quién capitulará más pronto: el que necesita cosas difíciles o quien se sirve de lo que buenamente puede hallar?&lt;/em&gt;” Yo soy lo único que buenamente puedo hallar en mi vida, te lo juro amigo. No me harán capitular de un modo sencillo ni rápido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ver el mundo desde la barra de la taberna del &lt;em&gt;Tato&lt;/em&gt; es un espectáculo crepuscular. Desde aquí parece claro que &lt;em&gt;Dios no juega a los dados&lt;/em&gt;, pero siempre aparece alguien que afirma haberlo visto jugar a las siete y media. Yo no lo sé, lo ignoro con inocencia y no me importa hacerlo desde que &lt;em&gt;Diderot&lt;/em&gt; nos enseñó que &lt;em&gt;la ignorancia está menos lejos de la verdad que el prejuicio&lt;/em&gt;. Así vamos pasando el tiempo, que es &lt;em&gt;todo lo que realmente nos pertenece&lt;/em&gt; según &lt;em&gt;Baltasar Gracián&lt;/em&gt;: entre dudas como insectos que revolotean y palabras valientes como amantes nobles que, en noches de luna oscura, luna cadáver, corresponden lealmente a la bondad con la que el silencio las suele acariciar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo una frase que, acaso por reiterada, mereciera pasar a las filas donde las célebres descansan con dignidad. Es una frase corta para cumplir con los cánones establecidos, una frase clara que no suelo pronunciar con claridad: “&lt;em&gt;Ponme algo, Tato, que se parezca lo menos posible al agua. Tampoco tengo tanta sed&lt;/em&gt;”. No sé si elegirla como epitafio porque no sé si morirme o no. &lt;em&gt;Sólo sé que no sé nada&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una ocasión enconada, me preguntó un amigo que dónde estaban, dónde iban a parar, los amores que perdemos durante la vida y sus caminos empedrados. Tengo una respuesta con sabor a último trago, anótala como frase, &lt;em&gt;Juanma&lt;/em&gt; querido, como una sombra, como un hombro donde te podrás apoyar: &lt;em&gt;los amores perdidos habitan donde comienza la literatura&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-1581805649550854466?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/1581805649550854466/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=1581805649550854466&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/1581805649550854466'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/1581805649550854466'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/05/frases-celebres.html' title='Frases célebres'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-1849107007885728531</id><published>2010-05-13T18:45:00.001+02:00</published><updated>2010-05-13T18:47:41.194+02:00</updated><title type='text'>Erotismo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Soñé que soñaba con ella, que vadeaba con sigilo oscuro y decidido su cuerpo oceánico, navegable, profundo, tranquilo a veces, durante las horas de marea baja, o exhausto al fin tras el esfuerzo que supone la pleamar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soñé que las yemas de mis dedos soñaban con ella, orillaban sus labios entreabiertos, iniciáticos y ofrecidos mientras las yemas soñadoras de mis dedos soñadores se acercaban a ellos con respeto, con una devoción similar a la que sentimos por un boceto apenas perfilado, buscando el equilibrio entre la tibieza y el descaro de tal modo que no quedaran al descubierto mis nervios y mi deseo, las pequeñas infamias de mi vida y la urgencias inevitables cuando queda cerca un cuerpo a medias desnudo, débilmente iluminado, un cuerpo para tocar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soñé que mis manos se abrían en un sueño que me llevaba a tocarla, me conducía, un sueño medido en centímetros fácilmente vencibles o salvables, insignificante medida. Eran, las mías, unas manos soñadoras y orilladas, manos que procuraban afilar el tacto, rodear con suavidad el cuerpo soñado, por momentos y partes endurecido, de la mujer soñada que se rendía dentro de mi sueño tórrido, un sueño amigo, un sueño con olor a interiores deshabitados, a entrega tras pactar silencios y gestos y a humedades claras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soñé que mi piel soñaba con la suya, con su piel que era morena y tersa, erizada y limpia dentro de mi sueño soñado, entregada su piel desnuda sin remisión ni ensayo general, entregada la mía &lt;em&gt;soñante&lt;/em&gt; y, por tanto, ajena al diccionario. El sueño fue, entonces, un primer acto que bien pudiera desarrollarse sobre un escenario selvático o una biblioteca desordenada, sin guión escrito, bajo el dictado imponderable del azar caprichoso y divertido que a veces nos dejaba acertar y, otras veces, nos obligaba a buscarnos. El sueño fue, entonces, un blanquinegro jadeante, un enredo trémulo de manos eficaces y miradas entornadas, una cintura ceñida al espacio circundante y extraño, una melena tan desordenada como la ropa descartada y arrinconada, unas piernas aprendiendo a jugar, una espalda enmudecida sobre una sábana que pronto íbamos a despreciar, un sueño cuyo ritmo parecía descoordinado, pero que no era sino enfurecido, bravo, indomeñable, con temperatura que superaba con suficiencia y jactancia a la ambiental y con pequeños recesos provocados sólo para poder, de vez en cuando, hacer algo más o menos parecido a respirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soñé que tocaba el cielo. Y era el cielo un par de cuerpos vencidos, cómplices en el descubrimiento reciente, al tocar tierra tras travesía con viento a favor y velas desplegadas con esperanza sobre el palo mayor. Soñé con un beso frágil, redondo, adaptable, adaptado. Soñé piel resbaladiza con piel deslizante. Soñé manos traviesas y expertas. Soñé otros caminos y aventuras. Soñé palabras susurrantes que sugerían nuevos sueños. Soñé que subía de nuevo el telón y comenzaba el segundo acto…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabes, amigo? Continúo soñando. Nunca tuve un despertador que cometiera la injuria de hacer añicos mis sueños más cálidos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-1849107007885728531?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/1849107007885728531/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=1849107007885728531&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/1849107007885728531'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/1849107007885728531'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/05/erotismo.html' title='Erotismo'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-7640728252188172238</id><published>2010-05-07T07:35:00.002+02:00</published><updated>2010-05-09T20:14:26.869+02:00</updated><title type='text'>Superhéroes</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=5637bf7" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Las cualidades que más valoro de esos seres tan singulares e hipermusculados llamados &lt;em&gt;superhéroes&lt;/em&gt; son su discreción, casi de porte aristocrático, y una facilidad para improvisar similar a la del actor teatral veterano y taimado. Un tipo con muy buena planta y cara norteada pasea por la calle, de repente ve que está pasando algo capaz de destruir el mundo y él, con la excusa estúpida de tener que poner una conferencia justo cuando el mundo está a punto de sucumbir -se ve que la llamada no la puede hacer en otro momento que sea algo menos relevante para el devenir de la humanidad-, se introduce en una cabina y de allí, rodeado por una millarada de ciudadanos inocentes y educados que no se han enterado de nada, ante la sorpresa cívica, feliz y esperanzada de todos, sale el lelo de &lt;em&gt;Clark Kent&lt;/em&gt; transformado en el omnipotente &lt;em&gt;Superman&lt;/em&gt;. Que a continuación el mundo sea salvado, en un par de viñetas o secuencias, por un hortera en calzoncillos rojos ya es una visión que repele cualquier intento de explicación racional. Acaso ni siquiera pudiéramos encontrarla en el interior de una bola mágica conformada con ese mineral tan peligroso llamado &lt;em&gt;kriptonita&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mayor enredador que ha parido una madre vuelve la cabeza si elevamos la voz y decimos &lt;em&gt;Peter Parker&lt;/em&gt;. ¿Cómo hacer caso a un tipo tan colgado? ¿Cómo confiar en un constructor de telas de araña si de evitar esas trampas se trata en la vida? Sólo sentí compasión por &lt;em&gt;Spiderman&lt;/em&gt; cuando el &lt;em&gt;Duende Verde&lt;/em&gt;, tirándola desde lo más alto del &lt;em&gt;Puente de Brooklyn&lt;/em&gt;, asesinó a &lt;em&gt;Gwen Stacy&lt;/em&gt;, la novia del arácnido, una mujer tan rubia e intocada como aquella &lt;em&gt;Sigrid&lt;/em&gt; mítica que sustentaba los sueños del &lt;em&gt;Capitán Trueno&lt;/em&gt;, nuestro superhéroe pata negra, &lt;em&gt;¡Santiago y cierra,&lt;/em&gt; &lt;em&gt;España!&lt;/em&gt; ¿Es que llegan a casa, nuestros superhéroes, sin reserva de fuerza para menesteres que, ciertamente, son tan placenteros como perentorios pueden ser? Conozco a tipos a los que sólo les falta llevar la anemia en el apellido y que, sin embargo, serían envidiados por el mismísimo &lt;em&gt;Thor&lt;/em&gt; en la hora cumbre del ayuntamiento marital. Qué aburrido ser un superhéroe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si yo lo fuera, por cierto, si yo formara parte de la pandillita en la que están &lt;em&gt;Hulk&lt;/em&gt;, el &lt;em&gt;Capitán América&lt;/em&gt; o los &lt;em&gt;Cuatro Fantásticos&lt;/em&gt;, no sé qué súper poder me gustaría desarrollar. He pensado que la invisibilidad evitaría algún que otro susto a mis colegas en las madrugadas profundas que me concluyen sobre la barra del &lt;em&gt;Tato&lt;/em&gt;…sobre la barra de su taberna, obviamente, que ignoro el alcance de otras potencias de mi amigo. Pero ser invisible no me motiva demasiado, bastante perdido anda uno ya como para que ni sus amigos lo puedan encontrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué tal tener una visión con &lt;em&gt;rayos X&lt;/em&gt; incorporados? Descartado también, &lt;em&gt;Juanmita&lt;/em&gt; debilucho, apenas si me queda el punto justo de moral para no caer en semejante inmoralidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no quiero tener la responsabilidad de un poder superior. Me conformo con lo que siempre he querido ser: un tipo del montón, alguien que se corta al afeitarse con temblor de resaca y se echa a morir. Además, colega, al crecer, y con ello envejecer, he ido consiguiendo no ser un hombre excesivamente pusilánime. Y te aseguro que eso, dado el mundo y sus sombras, amigo mío, es todo un acto de heroicidad. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-7640728252188172238?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/7640728252188172238/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=7640728252188172238&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/7640728252188172238'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/7640728252188172238'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/05/superheroes.html' title='Superhéroes'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-2637278550310949370</id><published>2010-04-29T10:16:00.002+02:00</published><updated>2010-05-02T10:36:10.843+02:00</updated><title type='text'>Remedios caseros</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=cd343bc" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Mónica es el nombre de una mujer almidonada que aró mi cuerpo en barbecho en algunas horas sueltas de días perdidos durantes meses colgados, hace ya tantos años como lunas he de contar antes de dormir cada amanecer, con esa luz solar tan inoportuna que siempre se cuela sin llamar a la puerta. En una ocasión, con motivo de un gatillazo inesperado, por no habitual, Mónica me preparó una pócima que iba a evitar que volviera a suceder lo que, según ella y su intelecto o previsión de cristal, anticipaba el principio del final. Recuerdo perfectamente la fórmula que elaboró y que, al parecer, era un legado que superó el paso de generaciones familiares desde que fuera conjurado, en primera instancia, por una antepasada bruja y hermosa que conoció el fuego de varios hombres y el de la &lt;em&gt;Santa Inquisición&lt;/em&gt;: ojos de salamandra, laurel picado, jacarandá en flor, gotas de lluvia recién caída en los primeros momentos del otoño, tierra mojada con esa lluvia, una pizca de polvo de la &lt;em&gt;Madre Celestina&lt;/em&gt;, una punta de cola de culebra, una uña de alguien muerto tras más de cien años de vida, pétalos de dalia, ajenjo, alazor y caléndula, savia recogida del mismísimo árbol de la vida, tres partes medidas de hilo de cobre y un hilo de voz enumerando en letanía. Todo en proporción, todo en mezcla adecuada, todo triturado con machacador de madera en mortero de piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la ingesta de aquel brebaje recuerdo un dolor de estómago, un resultado afrodisíaco que brilla entre mis hazañas reseñables y un efecto secundario que se manifestó en modo gaseoso y ensordecedor. Al oír toda aquella sinfonía atonal, de la que fui víctima y no culpable, Mónica se levantó de la cama, se vistió y se marchó de casa sin peinar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde aquellos tiempos, &lt;em&gt;Juanmita&lt;/em&gt; decente, no he vuelto a probar remedio casero alguno. He ido tirando, como mejor he podido y sin tomar nada, con el dolor de muelas, las pocas ganas de comer o las jaquecas afiladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo quien me sugirió aguacate machacado con suero de leche para mejorar la textura vaporosa de mi piel, pero me contraindicaron la toma de alcohol si quería garantizar la bondad del tratamiento y, obviamente, ya ves por el aspecto que presento cuál fue mi decisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otras ocasiones, para paliar un asomo de lumbago que a veces tuve, me recomendaron macerar en vino blanco algunos huesos de nísperos y, luego, tomar en ayunas una copa del resultado. Pero tampoco pudo ser: por más que estuve atento y tomé notas, nunca distinguí qué horas eran aquellas en las que yo estaba en ayunas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algún ejemplo más te pudiera dar. Una irritación en mi garganta quiso un amigo curarla ofreciéndome un líquido obtenido tras la licuación de una cebolla morada, un manojo de perejil y un diente de ajo. Lo único que consiguió con aquello fue un vómito brutal que manchó su camisa como una injuria y selló el final de aquella amistad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay modo, mis &lt;em&gt;blogueros&lt;/em&gt; caseros. Finalizo retomando el recuerdo, que no la añoranza, de aquella Mónica aprendiz de hechicera que me abandonó. Antes de cerrar la puerta, se volvió, me lanzó una mirada atrabiliaria y me dijo: “&lt;em&gt;Mira, Juan, no estás mal como amante y tiendes ligeramente a ser buena persona. Pero lo siento, debo decirte que lo tuyo con la vida, querido Manteca, es algo que no tiene remedio&lt;/em&gt;”. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-2637278550310949370?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/2637278550310949370/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=2637278550310949370&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/2637278550310949370'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/2637278550310949370'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/04/remedios-caseros.html' title='Remedios caseros'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-9120805963394231954</id><published>2010-04-16T08:04:00.005+02:00</published><updated>2010-04-18T08:05:14.418+02:00</updated><title type='text'>El Teatro</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=2d66ddf" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? La primera vez que fui a ver una obra de teatro sentí algo a lo que tardé en darle nombre. Mi cerebro forja ideas o pensamientos con la misma velocidad de un caracol y fue más tarde, tras rumiar pausado y quedo, cuando aquel nombre apareció en la orilla de mis labios que, por entonces, no estaban agrietados, tan similares hoy a un papel arrugado o a una flor seca: &lt;em&gt;emoción&lt;/em&gt;. Me emocionó la representación, sentir en la sangre la capacidad del ser humano para recrear sentimientos puros sobre un escenario, el tacto de la dicción perfecta cuando el idioma no es maltratado. Aquella obra fue “&lt;em&gt;Esperando a Godot&lt;/em&gt;”. El lugar, un cine-teatro del pueblo que me vio nacer a un ritmo que todos pensaban lento, pero que no era sino desanimado. Cine-teatro, por cierto, cubierto desde hace años por el polvo y el olvido, vencido al fin por el avance imparable de la mezquindad y la ignorancia de los políticos que hacen política, esa gente que sin duda sería abucheada por el público tras la caída del telón. Bueno, acaso no hiciera falta esperar tanto: los silbidos romperían el silencio necesario ya en el primer acto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no puedo concretar, &lt;em&gt;Juanmita &lt;/em&gt;enmascarado, es la edad que yo tenía en ese momento. Hace tiempo que adquirí la costumbre de mezclar mis recuerdos en una amalgama de imágenes tal que impide su ubicación precisa en el interior colgado de los calendarios. Sería una edad iniciática, prudente, virgen, aún no contaminado por la aleación de la vida y, por tanto, abierto a todo, dueño del texto y sus acotaciones, sobre los cuales se iba formando este personaje tragicómico en el que he devenido, el germen del tipo que se asoma a espejos que le devuelven un esperpento que se acomodaría suficientemente, con garantías de camuflaje, en el &lt;em&gt;Callejón del&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Gato&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El teatro. La vieja &lt;em&gt;Grecia&lt;/em&gt;, aquella &lt;em&gt;Grecia&lt;/em&gt; de varios filósofos por metro cuadrado, nos legó un teatro en tantas ocasiones inalcanzable e inalcanzado. El teatro no es un invento como sí lo fue el cine. El teatro es la perfección de la expresión natural, un modo más de tocarnos, una lluvia suave de palabras, un cuerpo que sabe cómo moverse cuando hay que reír o llorar, un baile experto de gestos o miradas, un aplauso ansiado y, finalmente, un acto de gratitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Shakespeare&lt;/em&gt;, el más grande, nos dijo como nadie que somos pequeños, maleables. Si fuera posible una máquina del tiempo ficcional y extravagante, una de las opciones del &lt;em&gt;Manteca&lt;/em&gt;, mis queridos actores de blog, sería la época del &lt;em&gt;Teatro Isabelino&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;The Globe&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;William Shakespeare&lt;/em&gt;. O quizá el &lt;em&gt;Siglo de Oro&lt;/em&gt; español, ser público en un &lt;em&gt;Corral de Comedias&lt;/em&gt; y poder presenciar alguna obra de &lt;em&gt;Lope de Vega&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Tirso de Molina&lt;/em&gt;. No estaría nada mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay quien afirma que la vida es puro teatro. Y es un lugar común de esos que, ya sabes, &lt;em&gt;Juanmita&lt;/em&gt; comediante, deambulan indecisos entre la verdad y el error. No es teatro la vida porque, para bien o para mal, entre destinos rigurosos y azares deshilachados, no tenemos la oportunidad de un ensayo general. Sí que somos, por otro lado, cómicos alegres y libres hoy, tristes y aburridos mañana. Cómicos que siempre, hay realidades inevitables, estamos emprendiendo un viaje a ninguna parte. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-9120805963394231954?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/9120805963394231954/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=9120805963394231954&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/9120805963394231954'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/9120805963394231954'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/04/el-teatro.html' title='El Teatro'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-8862446448666323835</id><published>2010-04-09T08:05:00.002+02:00</published><updated>2010-04-11T07:56:32.764+02:00</updated><title type='text'>La Poesía</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=2c6ea08" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? El verso que más me desconcierta de cuantos en mi vida he leído, siempre lecturas entre soledades, siempre al cobijo de claroscuros hallados entre huecos inesperados del alma, es el verso que escribió &lt;em&gt;Neruda&lt;/em&gt; para dejar bien claro aquello de “&lt;em&gt;Me gustas cuando callas porque estás como ausente&lt;/em&gt;”. Exprimo el verso, querido mío, y me da unas gotas de jugo nada dulce: ¿es que hablaba por unos codos ajenos a lo poético aquella muchacha?, ¿ponía de los nervios al poeta y éste se lo hizo saber de modo tan elegante? En su libro “&lt;em&gt;Señales de vida&lt;/em&gt;”, &lt;/span&gt;&lt;a href="http://ahdelavida.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;&lt;strong&gt;Juan Antonio González Romano&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;le ha dado conveniente réplica al chileno: “&lt;em&gt;No me gustas cuando callas. / Muy poco me importa a mí/ que a Neruda le gustara&lt;/em&gt;”, escribe el &lt;em&gt;profe&lt;/em&gt; con esa ironía que caracteriza a quien, como él, está tocado por la inteligencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todo ello, mis &lt;em&gt;blogueros&lt;/em&gt; poéticos, no quiero decir que el verso no me guste, sólo que hace tiempo aparqué el intento de entenderlo. Y por ahí continúo, &lt;em&gt;Juanmita&lt;/em&gt; lunático: no necesito entender la poesía, sólo quiero palparla, sentir cómo me traspasa. Sólo quiero que un poema entero no me dé más que un verso aislado del que me guste su sonoridad, que quizá me evoqué algo que no sepa qué es. Ni me importe no saberlo. Me basta la intuición, el quiebro del idioma sobre la estructura rígida que suele conformarlo, la metáfora derramada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La metáfora, ese vuelo rasante de la palabra sobre el paisaje que miramos. La metáfora es la yema, el núcleo, descubrir la cosa en su momento metafórico, que nos dijo &lt;em&gt;Umbral&lt;/em&gt;, y dar de lado a los ríos movientes de &lt;em&gt;Heráclito&lt;/em&gt; o a las lógicas tan lucidas como enmarcadas de &lt;em&gt;Parménides&lt;/em&gt;. La metáfora, amigo, qué difícil. “&lt;em&gt;Las piquetas de los gallos cavan buscando la aurora&lt;/em&gt;”, escribió &lt;em&gt;Lorca&lt;/em&gt;. La metáfora, colega, ahí está el poema. “&lt;em&gt;Jaula de un ave invisible&lt;/em&gt;”, dijo &lt;em&gt;Cernuda&lt;/em&gt; que era el arpa. “&lt;em&gt;El funerario hueco…&lt;/em&gt;”, es para &lt;em&gt;Caballero Bonald&lt;/em&gt; un vaso. “&lt;em&gt;Metáforas gastadas que saben a metáforas&lt;/em&gt;”, escribe &lt;em&gt;García Montero&lt;/em&gt;. La metáfora, ese lenguaje que danza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poeta vive entre metáforas que se le enredan en la mirada y, luego, escribe con ellas un soneto, que es la medida radical, la prueba de fuego contra la cual debiera enfrentarse todo poeta. La rima libre nos da otras dimensiones y otros juegos, sí, pero no nos engañemos: hay ocasiones en las que rimar con libertad no es más que un artificio para ocultar la mediocridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si algo no puede ser un poeta, mis queridos amigos asonantes, es una persona mediocre. &lt;em&gt;Baudelaire&lt;/em&gt; ya advirtió que “&lt;em&gt;Hay que ser sublime sin interrupción&lt;/em&gt;”. Qué difícil nos lo pusiste, puñetero, maravilloso y maldito poeta francés. Por fortuna, los poetas de hoy parece que han superado aquella tendencia de los poetas de antaño hacia la tuberculosis, la hipocondría o el suicidio. Al poeta contemporáneo le va bien una corbata o una boina calada, digamos que le da igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo reconocer a un poeta? Lleva pequeñas astillas de cristal clavadas en la mirada. En una ocasión vi a tu tipo calvo y fumador escribiendo sobre una servilleta, arrinconado en una cafetería de andar por casa y refregándose los ojos mientras escribía. Me acerqué a él excusando que necesitaba fuego para encender un pitillo descamisado y pude leer uno de sus versos: “&lt;em&gt;Abre&lt;/em&gt; &lt;em&gt;tus ojos verdes, Marta, que quiero oír el mar&lt;/em&gt;”. Pregunté al camarero quién era ese hombre. Creo recordar que se llamaba &lt;em&gt;José Hierro&lt;/em&gt;…o algo así. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-8862446448666323835?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/8862446448666323835/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=8862446448666323835&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/8862446448666323835'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/8862446448666323835'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/04/la-poesia.html' title='La Poesía'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-434700756284195629</id><published>2010-03-26T12:04:00.004+01:00</published><updated>2010-03-27T06:53:45.391+01:00</updated><title type='text'>Semana Santa...La Madrugá</title><content type='html'>&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=12f659a" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Habito pobremente acunado en una certeza que tiene un vaivén suave de mecedora vieja: la certeza de haber sido, y ser, un pecador vocacional. Quizá sea por eso que a veces, durante una semana, acaso durante una noche a la que llamamos “&lt;em&gt;La Madrugá&lt;/em&gt;”, también soy un penitente. Pienso que mis días han devenido en un paso de costero a costero y quizá sea por eso, mis queridos habitantes de &lt;em&gt;bloguilandia&lt;/em&gt;, que el &lt;em&gt;Manteca&lt;/em&gt; llora en &lt;em&gt;Semana Santa&lt;/em&gt;, calza alpargatas que rachean en el silencio de una &lt;em&gt;Madrugá&lt;/em&gt; en Sevilla y espera que la vida, al menos durante unos segundos, le ofrezca una &lt;em&gt;igualá&lt;/em&gt; entre aquello que no consigue olvidar y aquello otro que no puede recordar, entre lo que quiere y lo que quiso, entre sus dudas y sus certidumbres, entre lo que siente sin poderlo razonar y lo que razona entre sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay quien me ve dentro de la &lt;em&gt;Madrugá&lt;/em&gt; poderosa, sumergido en ella, siempre náufrago, y, tras tardar unos segundos en reconocerme, me mira con perplejidad. Yo, querido &lt;em&gt;Juanmita&lt;/em&gt;, sostengo esa mirada como si fuera un costalero empecinado a pesar de mis vértebras tan desgastadas, levanto a pulso mi corazón y le digo: “&lt;em&gt;Sí, soy yo, el Manteca, por aquí voy decidiendo si vivir o morir entre chicotá y chicotá, metiéndole riñones a la vida y andando sobre los pies. Sí, soy yo, el Manteca. Y no te confundas, amigo, hoy, en la Madrugá omnipotente y sevillana, también me estoy emborrachando&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me emborracho de sentimientos calmados, de pasión indecisa, de dolor herido, de bulla y encrucijada, de recogimiento y soledad. Tiene de bueno, esta borrachera que es nueva y es eternamente repetida, que no me deja ni jaqueca ni remordimientos. El legado dulce de la &lt;em&gt;Madrugá&lt;/em&gt; es un sabor barroco en el paladar, es una nostalgia mecida bajo palio, es una llamada sobre las teclas de mi ordenador convertidas en trabajaderas, como si las palabras a las que voy dando forma con mimo de imaginero, a golpe de gubia y buril, dejaran de pertenecerme enseguida, conforme salen a la calle a esperar, a sentir, a ser y a estar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, mis queridos niños y niñas, cuando la &lt;em&gt;Madrugá&lt;/em&gt; va concluyendo, el amanecer no es sino la última &lt;em&gt;levantá&lt;/em&gt; de una cuadrilla de costaleros. Activo el &lt;em&gt;GPS&lt;/em&gt; destartalado que llevo en la memoria y me voy de recogida dejándome conducir, seducir, por las callejuelas imposibles y laberínticas del alma. Ha pasado la &lt;em&gt;Madrugá&lt;/em&gt; y, sin embargo, se queda para siempre. Va a volver porque nunca se marcha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el &lt;em&gt;Manteca&lt;/em&gt;, agazapado y silente, según asoma la luz, conforme los pasos se alejan, vuelve a mediar entre el pecado y la penitencia. Sueña, sueño, que encuentro algo que se parece a la redención, pienso que acaso he sido feliz en alguna ocasión y no puedo evitar, &lt;em&gt;Juanmita&lt;/em&gt; hermano, llorar como si fuera un niño pequeño a quien se le derrite entre sus manos una bola de cera. Miro las esquinas de las mías, de mis manos hoy amantes y fumadoras, y sí, definitivamente encuentro en ellas esa redención: mis manos tornan breves y blancas, son por un instante las manos del niño que fui, las manos que entonces regalan un caramelo al primer niño con el que se cruzan porque en ellos está el secreto, la respuesta, en ellos se encarna la infinitud y el misterio de todo lo que luego llamamos la &lt;em&gt;Esperanza&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-434700756284195629?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/434700756284195629/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=434700756284195629&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/434700756284195629'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/434700756284195629'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/03/semana-santala-madruga.html' title='Semana Santa...La Madrugá'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-3489730811820306683</id><published>2010-03-19T08:29:00.004+01:00</published><updated>2010-03-22T07:56:22.370+01:00</updated><title type='text'>La Fotografía</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=f775686" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? De todas las posibles fotografías que se me ocurren, creo que yo sólo quedaría bien en la que le hicieran a la lápida bajo la cual algún día despistado descansaré. Mas no será un descanso en paz, que me gusta con devoción la vida y odio con desmesura ese eufemismo que nos regala al final. En la hipotética fotografía al epitafio que aún no tengo decidido, siquiera pensado, no me veré obligado a posar con cara de turista avezado o interesado. No. En ese lugar frío y postrero ya llevaré puesto el gesto lapidario que, sin querer, vengo ensayando tras tantas madrugadas adormecidas de ron, madrugadas que se hinchan como si el alcohol y las palabras usadas hasta el hartazgo tuvieran el efecto de la levadura, madrugadas que me dan un retrato a contraluz. Quien tiene la mala suerte de verme allí, al final de la barra en el final de la madrugada, no puede sino pensar que soy un fantasma o un daguerrotipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fotografía es un arte. Quien lo ponga en duda, comete un error. La fotografía es paciencia, es amor por el detalle, es la búsqueda agazapada y despierta del momento, es un segundo cazado al vuelo, el tiempo detenido, vencido al fin, sumiso y calmado, es la respuesta definitiva a la filosofía mareante del viejo &lt;em&gt;Heráclito&lt;/em&gt;: si fotografío un río, me puedo bañar en él, en el mismo río, tantas veces cuanto quiera hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la fotografía, ese arte notable, no hay un desnudo que sea feo ni paisaje que inmediatamente no queramos visitar. Incluso la captación de la miseria o la pobreza tienen algo que sugiere belleza. La fotografía, por cierto, es un camino eficaz para la protesta o la rebelión, nos enseña el mundo cuando en fin de semana, entre barbacoas y cuñados, pensamos que somos felices y olvidamos que el mundo es una mierda. &lt;em&gt;Kevin Carter&lt;/em&gt;, en la fotografía más desgarradora que vi jamás, nos muestra a un niño desnutrido a cuya espalda acecha, acaso espera, un buitre carroñero; sabemos que se llama &lt;em&gt;Kim Phuc&lt;/em&gt; una niña que corre desnuda y despavorida tras un bombardeo con &lt;em&gt;Napalm&lt;/em&gt;; &lt;em&gt;Sharbat Gula&lt;/em&gt; es el nombre de unos ojos verdes que fueron mostrados sin el &lt;em&gt;burka&lt;/em&gt; infame; &lt;em&gt;Robert Capa&lt;/em&gt; estaba allí, cuando aquel tiro; un marinero y una enfermera nos anunciaron el final de la guerra; un tiro en la sien, en mitad de una calle vietnamita, nos pellizca el alma; &lt;em&gt;Armstrong&lt;/em&gt;, fotografiado en la Luna, oculta su andar como pato mareado. La fotografía, el mundo, la vida, la Historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fotografía es un arte necesario. Pero debo confesar que nunca me gustó que me fotografiaran, siempre me sentí ridículo cuando me tocó buscar un gesto con el que pasar decentemente a la posteridad. Huyo de la fotografía igual que lo hago del espejo que tengo en el cuarto de baño. Y aún más veloz es mi huida, Juanmita &lt;em&gt;antifotogénico&lt;/em&gt;, si se trata de la fotografía digital. Anclado como estoy en vicios viejos, la memoria digital, entre dígitos humedecidos y huellas dactilares, siempre pensé que era otra cosa, algo que sólo entiende de oscuridades y cuerpos. Prefiero el carrete, el revelado y la cubeta dentro de la cual, desde la nada, emerge la sorpresa de lo que fue y ya siempre será. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-3489730811820306683?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/3489730811820306683/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=3489730811820306683&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/3489730811820306683'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/3489730811820306683'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/03/la-fotografia.html' title='La Fotografía'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-8472023720536886114</id><published>2010-03-12T11:26:00.004+01:00</published><updated>2010-03-13T11:39:18.672+01:00</updated><title type='text'>Videojuegos</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=c7e02e3" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? No sé si me gustan más los videojuegos o las bebidas desnatadas que, por supuesto, siempre tomo sin alcohol. Cuando la madrugada avanza y repta como una serpiente color manzana, el &lt;em&gt;Tato&lt;/em&gt; suele decirme, &lt;em&gt;Manteca, amigo, voy a cerrar, espérame y subimos a casa, que te invito a un té con leche y a una sesión de consuelo y consola&lt;/em&gt;. Y yo, claro, le respondo sin asomo de dudas, &lt;em&gt;Claro que sí, Tato, tengo la costumbre de dejarme aconsejar por mi farmacéutico de guardia y, además, no se me ocurre desarrollo más apasionante para esta noche tendente como todas hacia los fantasmas, hacia el recuerdo de amores descontrolados y hacia la embriaguez&lt;/em&gt;… esa cosa de la que huimos. Así, mi &lt;em&gt;Tato&lt;/em&gt; y yo, vamos dando de lado a los vicios que tan difícil se lo pondrán al abogado defensor en el &lt;em&gt;Juicio Final&lt;/em&gt;. Luego, a los cinco minutos, cuando nos damos cuenta de que corremos el riesgo de parecernos al &lt;em&gt;Dúo Dinámico&lt;/em&gt; tras la jubilación, tomamos un chupito de ron, acordamos que el hábito no hace al monje, y nos tomamos otros diez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La existencia de los videojuegos, Juanmita ausente y tendinoso, me sorprendió de un modo inopinado en el interior de una mercería que, para competir con el comercio moderno alzado a su alrededor, decidió incluirlos entre su muestrario de botones para pellizas o agujas de coser. Cuando le pregunté al dependiente aburrido que sobrevivía tras el mostrador qué era aquello, me dijo que aún no lo tenía muy claro porque las instrucciones de uso venían en inglés de &lt;em&gt;Oxford&lt;/em&gt; y él era más ducho en el dialecto hablado en &lt;em&gt;Cambridge&lt;/em&gt;. Le reí con educación la ironía insulsa y, luego, no supe si darle las gracias o mi más sentido pésame.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última vez que me senté frente a un vídeo fue para darle al &lt;em&gt;play&lt;/em&gt; y visionar “&lt;em&gt;Superman II&lt;/em&gt;”. Y sobre juegos, Juanmita mío, lo más reseñable que puedo decirte es que, hace años como páginas amarillentas, me provocó un esguince la rayuela infantil. Dado el panorama, querido, ya imaginarás qué puedo contarte sobre la palabra compuesta tras la suma de los vídeos y los juegos. Aún recuerdo la risotada histriónica que me soltó una becaria cuando le pregunté si ese &lt;em&gt;Mario Bros&lt;/em&gt; del que tanto y con tanta pasión hablaba era, acaso, el mejor amante que había tenido en su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ya os dejo, queridos blogueros añorados, que hoy tengo quehacer. Me han regalado un paraguas rojo y voy a buscar un rincón de mi alma para abrirlo, sentarme y ponerme a leer la última novela de mi querida &lt;em&gt;&lt;a href="http://enunrincondelalmaantoniajcorrales.blogspot.com/"&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;&lt;strong&gt;Antonia J. Corrales&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;, a la que os pido que beséis de mi parte, como si este &lt;em&gt;Manteca&lt;/em&gt; anclado en atavismos se hubiera convertido en un videojuego de última generación y programado sólo para quererla. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***************************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;Nota del Juanma: la referencia final a Antonia J. Corrales, escritora amiga del Manteca, viene a cuento porque será entrevistada por mis compañeros de "La radio de los blogueros" tras la lectura de su columna.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-8472023720536886114?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/8472023720536886114/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=8472023720536886114&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/8472023720536886114'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/8472023720536886114'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/03/videojuegos.html' title='Videojuegos'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-185510552963584653</id><published>2010-02-26T10:50:00.005+01:00</published><updated>2010-02-27T10:54:36.759+01:00</updated><title type='text'>La música en los años 60</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;font face="verdana"&gt;¿Sabes, amigo? Los años sesenta, con su música girando en una pletina, tienen el sabor de la ginebra barata y el tacto de achuchones furtivos en un sofá de escay. Las comparaciones, querido mío, no nos dejan en buen lugar, pero acudamos a ellas con una pátina de ternura sobre la mirada derramada. Seamos buenos y condescendientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras &lt;em&gt;Simon &amp;amp; Garfunkel&lt;/em&gt; descubrían qué sonidos tienen los silencios, aquí, en esta España nuestra que se bañaba en un plató llamado &lt;em&gt;Palomares&lt;/em&gt;, el &lt;em&gt;Dúo&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Dinámico&lt;/em&gt; adelantaba, con casi veinte años de previsión, el final de aquel &lt;em&gt;verano&lt;/em&gt; &lt;em&gt;azul&lt;/em&gt; en el cual &lt;em&gt;Pancho&lt;/em&gt;, desgarrado y llorón, nos anunció la muerte de &lt;em&gt;Chanquete&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;The Doors&lt;/em&gt; nos fascinaban con “&lt;em&gt;The End&lt;/em&gt;”, más aquí, en esta España nuestra de &lt;em&gt;Seítas&lt;/em&gt; y un gol de &lt;em&gt;Marcelino&lt;/em&gt; a todo el comunismo soviético, &lt;em&gt;Los Brincos&lt;/em&gt; brindaban con un sorbito de champán tan inocente como anodino. &lt;em&gt;Bob Dylan&lt;/em&gt; hizo flotar la respuesta en el viento, pero aquí, en esta España nuestra de &lt;em&gt;Corpus&lt;/em&gt; en los pueblos y de &lt;em&gt;Chencho&lt;/em&gt; perdido en la &lt;em&gt;Plaza Mayor&lt;/em&gt;, no dejaron cantar al gran &lt;em&gt;Serrat&lt;/em&gt; el “&lt;em&gt;La, la, la&lt;/em&gt;” ganador porque, según oídos taponados de la época, pegaba demasiado la lengua a su paladar catalán. &lt;em&gt;The Animals&lt;/em&gt; nos movieron a buscar una casa donde el sol fuese naciente y, sin embargo, aquí, en esta España nuestra donde la voz perfecta y articulada del maestro &lt;em&gt;Matías Prats&lt;/em&gt; inauguraba pantanos en el &lt;em&gt;NO-DO&lt;/em&gt;, los mejicanos &lt;em&gt;Hermanos Rigual&lt;/em&gt; coparon las listas de éxitos aprovechando que el sol calienta en la playa. &lt;em&gt;The Beatles&lt;/em&gt;, con deficiencias y algún que otro choteo ibérico, cantaron “&lt;em&gt;Love me do&lt;/em&gt;” en &lt;em&gt;Las Ventas&lt;/em&gt; para que las muchachas en flor se derritieran antes de desmayarse y, de paso, para que fueran practicando ante la llegada inminente de &lt;em&gt;Michael Kogel&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Mike Kennedy&lt;/em&gt;, la voz que puso a bailar “&lt;em&gt;Black is Black&lt;/em&gt;” a la España de los lunares y el folclore. Bravo por “&lt;em&gt;Los Bravos&lt;/em&gt;”, Juanmita, se atrevieron a decir que la edad de piedra ya pasó, que los chicos y las chicas pueden vivir, que las cosas han cambiado, que por fin habíamos ganado y había que reír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los años sesenta, amigo Juanma, tú no eras siquiera un plan, una previsión. No digamos ya tus compañeros de mesa, perdidos aún en el dial del tiempo que movieron sus padres antes de procrearlos. Y “&lt;em&gt;El Manteca&lt;/em&gt;”, querido, quizá se puso tremendo en alguna ocasión y se animó a bailar con todas las muchachas que se dejaban ir por el ritmo de &lt;em&gt;Los Sírex&lt;/em&gt;. Un “&lt;em&gt;Manteca&lt;/em&gt;” de movimientos descoordinados, irreconocible para quien lo vio llorar en madrugadas torcidas o garitos donde imaginaba su ocaso, con una copa de ginebra barata entre sus manos inertes y bajo la luz cenital que daba la voz de &lt;em&gt;Janis Joplin&lt;/em&gt; cantando aquel sublime y mágico “&lt;em&gt;Summertime&lt;/em&gt;”. &lt;/font&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=8dfc5e6" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-185510552963584653?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/185510552963584653/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=185510552963584653&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/185510552963584653'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/185510552963584653'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/02/la-musica-en-los-anos-60.html' title='La música en los años 60'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-5058295688799796446</id><published>2010-02-19T10:40:00.003+01:00</published><updated>2010-02-23T10:37:55.531+01:00</updated><title type='text'>La locura</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=e739d19" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Considero que la locura es un privilegio al cual hay que honrar con la coherencia. De grandes periodistas, unos tipos capaces de escribir crónicas volátiles con el sombrero sobre el teclado, un par de copas en el alma y un pitillo en la entrepierna, aprendí que la mejor improvisación siempre es la que ya está escrita. Así, de un modo paralelo y sin embargo tocante, déjame decirte, Juanmita cuerdo, que la locura más eficaz es aquella que previamente ha sido meditada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No vengo a hablaros, locuelos bloguitantes, de la enfermedad mental, de la cual ninguno estamos a salvo y de la que confío, queridos míos, que estéis muy lejos. No soy tan frívolo. No vengo a escribir sobre esas zonas perdidas del cerebro donde habitan alimañas tan invisibles como tocables, donde las dimensiones se deforman y las miradas se vuelcan sobre una vida sin sentido, donde el razonamiento deconstruye las leyes elementales de la lógica y el mundo torna en enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. Dejo en manos expertas de psiquiatras ponderados esas locuras y sus variantes descoordinadas. Yo quiero escribir sobre la locura que nace tras una conversación razonada con un duende que todos llevamos dentro, un cínico colgado y emergente, tal vez malnacido, que cada mañana nos grita al oído que sobre la tierra hay cielos distintos, que hay vida tras el recorrido cotidiano y cabizbajo de un autobús de línea hacia el trabajo y los membretes con sello oficial. Que, al igual que hacía el viejo Diógenes, perro loco, merece la pena entrar al teatro cuando la función ya ha terminado, contracorriente, chocando, buscando hombres con ayuda de farol humilde y entrando al teatro para acallar los aplausos al compás, cuando cae el telón en este lado de la realidad en el cual, antes de morir tras inyecciones que inoculan cordura, nos vamos agotando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Déjame que te escriba mecido por la locura de los vientos, intentando desatarme esta camisa de fuerza que conforman mis palabras humedecidas por la atrabilis, enmarañado entre mis recuerdos más insensatos y mis olvidos colmados de negrura, suavemente adormecido por alucinaciones de amores destronados, cabalgando sobre caballo metafísico y hambriento, descuidando la retaguardia de un modo tan imprudente que no me quede salida honrosa hacia el mundo de los hombres necios y civilizados.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Déjame que te escriba palabras que no me calmen, no me gustan esas palabras con sabor a infusión de tila, no me gustan las palabras que cumplen las órdenes del escritor. No. Yo quiero palabras que conformen renglones torcidos, que me ignoren y me traspasen, palabras que fueran propias de orates, palabras grilladas y con memoria de grillo para evitar punzadas tan viejas como ancladas, palabras fuertes y posesas capaces de soliviantar al exorcista. Yo quiero palabras aturdidas, palabras que enciendan una hoguera tras dictamen inquisitorial, palabras desnudas y enredadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabes, Juanma querido? Hoy te escribo desde la taberna, apoyando sobre la barra cuarteada unos cuantos folios en blanco y desordenados. Así que ya te dejo. Tengo sed:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- &lt;em&gt;¡Tato! Ponme otra copa, amigo, hoy necesito inundarme de ron junto a los habitantes más locos de esta madrugada realquilada. Con algo de suerte, colega, alguien arrancará a cantar con duquelas entre palabras ebrias y majaras&lt;/em&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-5058295688799796446?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/5058295688799796446/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=5058295688799796446&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/5058295688799796446'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/5058295688799796446'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/02/la-locura.html' title='La locura'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-3383613323320440287</id><published>2010-02-12T13:37:00.003+01:00</published><updated>2010-02-13T20:06:16.621+01:00</updated><title type='text'>Carnaval...Cádiz</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=9d561ac" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Debo confesarte que no me gusta el Carnaval más allá de las fronteras que delimitan las coplas gaditanas. Fronteras abiertas de par en par para que circulen sin ataduras ni candados el viento de levante, la libertad creadora y los disparates de un febrerillo que siempre está loco. Los pasodobles enamorados, los tangos con tirabuzones y los cuplés sin ápice de vergüenza sí que fueron capaces de moverme el alma de su sitio más o menos habitual o de desencajar con la risa, aún más de lo que ya están, las mandíbulas tirando a neolíticas que me va dejando la edad. Otro Carnaval, querido amigo, me motiva tanto como pedirle al &lt;em&gt;Tato&lt;/em&gt; una gaseosa. Es decir: nada. El &lt;em&gt;Tato&lt;/em&gt;, por cierto, sí me la pondría, que para eso y para permitir el cante por honduras en su taberna es muy profesional, pero seguro que luego me pediría que tomara ese refresco en la calle y, a ser posible, con antifaz. Le ha costado un esfuerzo mineral ganarse el prestigio que tiene como tabernero de guardia en el reino de los desalmados y no va a permitir, a estas alturas, remilgos gaseosos, sonetos aguados o pucheros de adolescente tras una primera carta de desamor. Brasil no me interesa más allá de un regate de Romario dentro del área y las humedades venecianas, no te miento, nunca le vinieron bien a mis articulaciones hundidas y astilladas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jamás he sucumbido a la tentación de disfrazarme. Llevo el disfraz en mi alma como Cyrano en la suya llevaba la elegancia. ¿O acaso no sucede a veces que estoy a tu lado y no me reconoces? Es porque vengo disfrazado de hombre feliz, amigo, y no reaccionas hasta que comienzo a hablar con el lenguaje tintado y en desuso al que estás acostumbrado: “&lt;em&gt;Manteca, amigo&lt;/em&gt; –me dices-, &lt;em&gt;el hábito no&lt;/em&gt; &lt;em&gt;hace al monje&lt;/em&gt;”. Yo te miro y pienso entonces que cuando llegue el día en que seas capaz de hablar sin acercarte a los lugares comunes, colega, pensaré que están dando sus frutos todas tus borracheras a mi lado. Por ahora, déjame decirte, no he hecho más que invertir en ti como si sembrara sobre tierra estéril o baldía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué no haces algo que se asimile a lo útil, Juanmita torpón? Aprende a tocar la guitarra, por ejemplo, y ponle música a esta letra de pasodoble carnavalero que aquí te dejo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;Las palabras que me gustan&lt;br /&gt;son las que yo escribo&lt;br /&gt;para hacer un pasodoble y cuatro cuplés,&lt;br /&gt;subirme a las tablas, ponerme en el tipo&lt;br /&gt;y morirme otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque yo me muero si viene febrero y empiezo a cantar.&lt;br /&gt;Y nace otro hombre que quiere reírse, que sabe llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salgo a la mar salada, hecho las redes…en buena hora.&lt;br /&gt;Todo bien picadito mientras te tengo…en mi memoria.&lt;br /&gt;Luego, al baño maría, sueño contigo…ya está la copla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puedo ofrecerte mis recetas y la gloria.&lt;br /&gt;Todo lo que siento:&lt;br /&gt;mis triunfos y las derrotas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no ofrezco&lt;br /&gt;es esta guitarra,&lt;br /&gt;el bombo y la caja, el pito de caña&lt;br /&gt;y mis sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque si los doy y me quedo sin ellos,&lt;br /&gt;ay de mí,&lt;br /&gt;me coges con lo puesto y a ver cómo te digo,&lt;br /&gt;mi niña, lo mucho que yo te quiero&lt;/em&gt;”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-3383613323320440287?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/3383613323320440287/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=3383613323320440287&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/3383613323320440287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/3383613323320440287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/02/carnavalcadiz.html' title='Carnaval...Cádiz'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-1790793456344548907</id><published>2010-02-05T11:39:00.002+01:00</published><updated>2010-02-07T08:02:07.720+01:00</updated><title type='text'>Los amos del mundo</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=0a4bd7e" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Nunca rondé con cercanía cegadora las zonas nobles de este oficio atrabiliario llamado periodismo. Mis misiones siempre fueron más de vuelo rasante sin pretina que de sofisticadas alturas: entrevistas o reportajes a personajes que eran como reptiles de camuflaje hábil y eficaz, no a quienes dominan la voluntad del mundo con un chasquido simple de sus dedos pasados por el tamiz de la manicura. Lo más cerca que alguna vez estuve de un líder mundial fue en una pizzería que quedaba a un par de kilómetros de la Casa Blanca. Allí, colega, mantuve relaciones tachadas en mi curriculum con una camarera republicana y mojigata, que daba besos con regusto a mozzarella y lloraba emocionada cuando, en televisión, Ronald Reagan cantaba el himno estadounidense con su mano sobre el pecho. Reagan, ya lo sabemos, no fue líder en Hollywood, pero sí fue capaz de habitar el Despacho ansiado gracias sobre todo a su notable carisma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El carisma, amigo, parece ser la clave definitiva para el ejercicio del liderato. El carisma es una donación, no un aprendizaje. Ya en el viejo Egipto, hubo algún Ramsés cuyo carisma piramidal no puede competir con el que tiene ese otro Ramsés aguador que está sentado a la siniestra del padre, a tu izquierda, Juanmita papá, en el estudio de Punto Radio. Alejandro Magno tuvo un carisma aristotélico e imperial. Pericles democratizó el carisma y construyó el Partenón. Julio César y Cleopatra mantuvieron un clímax ardiente y carismático. El carisma de Jesucristo venía envuelto en parábolas, fue un carisma encarnado, tentado y crucificado. Boabdil tuvo un carisma llorón y una madre que parecía una suegra. Ricardo Corazón de León, por más carisma que atesorara, no logró vencer en su última cruzada: Sean Connery es más guapo. Isabel de Castilla construyó con la argamasa de su carisma un puente que nos condujo a la era Moderna. Y su hija, Juana, pasó a la historia por su carisma enloquecido y enamorado. Carlos fue primero en España y quinto en Alemania, con su carisma en la delantera ya habríamos ganado algún mundial de fútbol. Napoleón guardaba el carisma en la mano como un secreto escondido en su pechera. Y el carisma de Beethoven, colega, fue más un sonotone que una cualidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestros tiempos, el carisma sigue campando a sus anchas. A veces deviene en crueldad si es la insignia de algún malnacido con bigote y corazón recortados, pero otras veces adquiere rasgos de santidad si lo lleva en el corazón un tipo enjuto que sí merece ser nombrado: Gandhi, ese hombre de paz. A JFK le volaron el carisma, a Clinton se le derramó el suyo en un descuido tan cálido como oval, Obama lo trae heredado de hechiceros africanos. Picasso pintaba carismas, el Ché se lo fumaba en puros habanos, Mandela lo ha mantenido invicto, Margaret Thatcher tenía un carisma que comía lentejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, que jamás bebo agua, tengo un carisma incoloro, inodoro e insípido, en ocasiones grumete o polizón, casi siempre náufrago. A veces, ingerí carisma en píldoras que caían de pie en mi estómago, pero se superpusieron las contraindicaciones y los efectos secundarios y aquí me ves, colega, habitando en la caverna del anonimato. Dejo el carisma y el liderato para otros, que yo sólo quiero tomarme una copa irresponsable bajo la sombra grata de esta soledad parida por el devenir arañado de cada uno de todos mis años. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-1790793456344548907?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/1790793456344548907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=1790793456344548907&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/1790793456344548907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/1790793456344548907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/02/los-amos-del-mundo.html' title='Los amos del mundo'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-6966043726754812196</id><published>2010-01-29T10:43:00.003+01:00</published><updated>2010-01-31T08:12:53.363+01:00</updated><title type='text'>Cuentos</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=710a439" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;Dedicado a mi hermano &lt;/em&gt;&lt;a href="http://sololamar.blogspot.com/"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#000066;"&gt;&lt;em&gt;Octavio&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;****************&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Érase una vez, hace años de barro y hace lunas como etiquetas de una noche recién comprada, que conocí a una señora que, de vez en cuando, se dejaba caer por la &lt;em&gt;Taberna del Tato&lt;/em&gt;, esa &lt;em&gt;farmacia de almas&lt;/em&gt; según el mismo &lt;em&gt;Tato&lt;/em&gt; asegura cuando alguien, arrancando desde el fondo por soleares o soledades, se atreve a tutear al aire prensado y viscoso que se nos queda dentro del local. Era una mujer que se dejaba caer por allí, entraba casi tambaleando indecisa entre la &lt;em&gt;taciturnia&lt;/em&gt; y la hipocondría, triste de tal modo que parecía que la acababan de herir en la esquina más próxima. Por cierto, no me busquen a la &lt;em&gt;taciturnia&lt;/em&gt; en el diccionario, que a veces me da por manipular la genética del lenguaje y, en ese menester, dejo fuera a la &lt;em&gt;Academia&lt;/em&gt;. No recuerdo el nombre de aquella mujer desmotivada, el caso es que tenía pecas impares en las mejillas y llevaba escritos, en las palmas de sus manos expertas en caricias clandestinas, deseos frágiles y claros como el vidrio soplado o como las primeras palabras que aprendemos en la infancia. Luego, amigo, frotaba sus manos como si tuviera un frío anclado o como si, entre ellas, quedara la &lt;em&gt;lámpara de Aladino&lt;/em&gt;…y se sentaba a esperar que, siquiera una vez, uno solo de aquellos deseos llegara a ser una mínima y suave realidad. Pero no, colega, nunca le fue concedido el privilegio que supone el acontecer cercano de un milagro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos la llamaban &lt;em&gt;Caperucita Roja&lt;/em&gt; por su carencia de pudor a la hora de confesar sueños eróticos con un cazador de corazones que, en su adolescencia tan breve como las dimensiones de &lt;em&gt;Pulgarcito&lt;/em&gt;, llegó a conocer justo un segundo antes de enamorarse para siempre de él. Yo, sin embargo, la llamaba &lt;em&gt;Cenicienta&lt;/em&gt; porque calzaba zapatos desgastados y exageraba en el uso de un maquillaje color calabaza. Los clientes más distinguidos de la taberna, unos tipos que sonreían con faltas de ortografía y exhalaban junto a su aliento una reminiscencia a matadero, padecían vértigos cerviculares cuando quedaban cerca de ella. Eran momentos en los cuales &lt;em&gt;Cenicienta&lt;/em&gt; imploraba mi ayuda como si fuera una niña perdida de sus padres y yo, que por entonces tenía la mirada de un &lt;em&gt;príncipe&lt;/em&gt; &lt;em&gt;valiente&lt;/em&gt; y la agilidad del &lt;em&gt;gato con botas&lt;/em&gt;, daba un salto para trepar desde su cintura, epítome de hombres que pasaron arrasando su cuerpo, hasta el cuello ardiente y ofrecido sin embozo, le daba un beso en nada similar al que tuvo que recibir &lt;em&gt;Blancanieves&lt;/em&gt; y huían, espantados y salivando, aquellos lobos feroces. Ella, Juanmita hermano, me decía entonces que yo era &lt;em&gt;Juan sin miedo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, érase una vez…una vez que ya no es. Hoy, Juanmita amigo y cuentista, mi mirada es una más entre &lt;em&gt;cuarenta ladrones&lt;/em&gt; y mi agilidad es idéntica a la de una abuelita que espera pasteles y tostadas con mermelada. Pero vengo a contarte que hubo un tiempo en el que fui capaz de ahuyentar los recuerdos más amargos de aquella mujer sólo silbando suavemente en su oído, como si me hubiera visitado el espíritu alegre del &lt;em&gt;flautista de Hamelin&lt;/em&gt; y los recuerdos, engañados, concluyeran ahogados en un río.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hicimos el amor alguna que otra vez, quizá despistados o resbaladizos. Durante aquellas horas yo le decía que era una &lt;em&gt;ratita presumida&lt;/em&gt; y ella, por mis gestos desencajados y previos, me llamaba &lt;em&gt;patito feo&lt;/em&gt;. No sé si fuimos felices y, desde luego, jamás comimos perdices. Pero sí te juro que, cuando estaba a su lado, aquella mujer a un tiempo ajena e inolvidable era capaz de mover mi sangre, colega, hasta conseguir que la color de mi tez mereciera un final tal que colorín colorado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-6966043726754812196?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/6966043726754812196/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=6966043726754812196&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/6966043726754812196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/6966043726754812196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/01/cuentos.html' title='Cuentos'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-2309852145729572782</id><published>2010-01-15T10:59:00.002+01:00</published><updated>2010-01-17T08:17:15.179+01:00</updated><title type='text'>Asesinos</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=ab9c34a" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Llegué a trabajar en Chicago para un periódico cuya tirada apenas alcanzaba a los vecinos de un par de manzanas que rodeaban al edificio donde teníamos la redacción. Allí fui el responsable de la sección de sucesos con la única consigna de adelantar el trabajo a los chicos que escribían las necrológicas, unos becarios que aún tenían demasiadas hormonas en su título universitario, unos niños que redactaban como plañideras desmotivadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supe que, para encontrar mis fuentes, tenía que moverme por los ambientes de la ciudad cuyos límites eran las luces marchitas de la municipalidad. Y así, Juanmita desalentado, conocí el “&lt;em&gt;Flynn&lt;/em&gt;”, un tugurio que debía su nombre al gran actor &lt;em&gt;Errol Flynn&lt;/em&gt;, a quien &lt;em&gt;Denver&lt;/em&gt;, el dueño de aquel garito grasiento, admiraba por razones ajenas a las aventuras que nos hizo vivir el arquero, el pirata, el héroe que murió con las botas puestas. La primera razón era que comía cebolla cruda antes de besar en los labios a &lt;em&gt;Olivia de Havilland&lt;/em&gt;. La segunda, la capacidad de Errol para tocar el piano con su miembro en erección. &lt;em&gt;Denver&lt;/em&gt;, un tipo ciertamente despreciable, hablaba poco con su clientela selecta, dejaba hacer sin inmiscuirse dado que mejor era, por su bien, dar de lado a cada mesa, hacer oídos sordos a las conversaciones de algún que otro rincón donde era difícil saber quién estaba sentado, donde los pactos y conatos de amistad se cerraban con una palabra a medio terminar, un gruñido que sustituía a una afirmación, una mano sobre un hombro que tiembla, una orden, alguien que no ha pagado y lo va a pagar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el “&lt;em&gt;Flynn&lt;/em&gt;” se proyectaban las sombras como metáforas, se reunían el hampa de los barrios, asesinos a sueldo que jamás hablaban, escritores valientes, policías comprados, periodistas a la caza mayor y tipos con la cara marcada que fumaban con el pitillo colgante junto a mujeres solas que, en alguna mañana de niebla, habían perdido el brillo de sus miradas, que bebían whisky mientras pensaban en qué momento de sus vidas entraron en aquel club suburbial donde el pasado era un invitado en letargo y que, al final, transcurridos los años, olvidada la familia y supervivientes de mil desengaños, les daba un refugio donde estar, donde desaparecer mientras iban pensando que el amor deja un recuerdo amargo y espeso, una huella de flor caída que no logrará detectar un análisis policial, un desprecio por todo que después, paradojas de los sentimientos, se transformará en compasión por quien llega una noche y se sienta en la banqueta de al lado. También a beber. Beber para olvidar ignorando que el alcohol en soledad aumenta el dolor que no logra mitigar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el “&lt;em&gt;Flynn&lt;/em&gt;”, la habilidad forense de &lt;em&gt;Jack “El destripador”&lt;/em&gt; era poco más que una leyenda europea. Por aquellos años, amigo, &lt;em&gt;Charles Manson&lt;/em&gt; recibía su Primera Comunión y ni siquiera era un proyecto el laberinto genético del que nacería “&lt;em&gt;El&lt;/em&gt; &lt;em&gt;carnicero de Milwaukee&lt;/em&gt;”. No fueron asesinos famosos los hombres del “Flynn”. Sus nombres, a veces, aparecían en mis crónicas. Y ellos, siempre considerados, me invitaban a una copa por la deferencia. Tenían el corazón blindado y más facilidad para apretar un gatillo que para estrechar una mano ofrecida. Aquellos mercenarios tan elegantes como despiadados no fueron famosos, poco a poco se fueron retirando porque les urgía la necesidad de pestañear en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo siempre estuve tranquilo a lado de ellos. Tenía la seguridad, Juanmita colega, de que jamás cometerían el error de desperdiciar una bala de su cargador. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-2309852145729572782?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/2309852145729572782/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=2309852145729572782&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/2309852145729572782'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/2309852145729572782'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/01/asesinos.html' title='Asesinos'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-9105607360514604150</id><published>2010-01-08T12:18:00.002+01:00</published><updated>2010-01-09T08:20:13.652+01:00</updated><title type='text'>Inventos e inventores</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=fa1c325" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Voy teniendo una edad en la que no sé si me quedan más lejos, más cerca, o acaso equidistantes, la juventud que alguna vez creo que tuve, el Paraíso al que llegaré si en el Juicio Final el veredicto es sorprendente o el averno si allí, en ese Juicio definitivo, llegara a ser juzgado por un jurado popular. A pesar de que a veces imploro algo de olvido como si necesitara un analgésico que adormeciera el dolor que me produce algún que otro recuerdo, he llegado a esta edad tan parecida a una fecha de caducidad con buena memoria. Y a ella acudo, a mi memoria mineral, para rescatar de mi adolescencia a alguien que conocí y que, como todos, tenía una obsesión. ¿Cuál es la tuya, Juanmita empecinado? ¿Y la vuestra, mis queridos blogueros nerudianos, que tanto me gustáis de tan callados como ausentes? La de aquel viejo amigo, su obsesión, su amor imposible e intocado, era ser inventor. Dibujaba líneas rectas y secantes sobre aceras curvas y mojadas, planteaba fórmulas que concluían elevadas al cuadrado, prometían la consabida o asfixiante cuadratura del círculo y contenían incógnitas sugerentes, como si a la matemática o a la física sólo les quedara apagar la luz y comenzar a desnudarse. Siempre aparecía de la nada, de repente estaba sentado a nuestro lado, callado, ido, quizá lunático, quizá desafiante, un tanto apagado, o rendido, o disecado. Portaba planos enrollados de artefactos que, si en sólo una ocasión hubieran pasado de su potencia al acto, con seguridad habrían sumado alguna dimensión más a las tres que utilizamos para el uso y sentido común, para bandearnos dentro de esto que hemos dado en llamar &lt;em&gt;la vida&lt;/em&gt;. Al final de la suya, por cierto, llegó mi amigo con una mezcla de resignación y desesperación en su rostro. Otro gesto no le quedó tras aceptar su capacidad limitada y la lista vacía de sus patentes de invención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo sería el mundo si Arquímedes no lo hubiera movido con la palanca de la matemática? ¿Hubo alguna vez genio mayor que el de Leonardo? ¿Dónde terminaría nuestra mirada sin el telescopio de Galileo? ¿Qué oscuridades padeceríamos de más si Edison no hubiera sido un iluminado? ¿De cuántas tormentas nos tendríamos que haber ocultado y cuidado sin la ciencia ocurrente de Franklin? ¿Acaso la cultura no seguiría enclaustrada si a Gutenberg no le hubiera dado por imprimirla? ¿Cuánto dolor nos ha ahorrado la penicilina de Sir Alexander Fleming? ¿Cuántos sueños imposibles nos han regalado los hermanos Lumière? ¿Con qué excusa nos acercaríamos bajo las mantas a un amante sin el frío graduado por Celsius? ¿Qué profundidades abisales aún nos quedan por ver a pesar del buen hacer de Isaac Peral? ¿Hasta dónde podríamos volar sin el autogiro de Juan de la Cierva? ¿Qué deuda tienen contraída las personas ciegas con Louis Braille? ¿Y cuál es la nuestra, nuestra deuda impagable e impagada, Juanmita imitador de locutor, con el señor Marconi?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca me dio por ahí, Juanmita imprevisible de tan previsible como eres, nunca me dio por ser inventor. No sé qué más le falta al mundo entre todo lo que le sobra. ¿Nos encerramos y nos ponemos a inventar la máquina de la felicidad? Ahórrate el esfuerzo, colega, porque las autoridades no permitirían que esa máquina superara los controles de calidad y sanidad. Su uso, inmediatamente, sería tachado como irresponsable o peligroso. ¿Qué haría la autoridad vigente si todos somos felices? ¿Qué hacemos entonces, amigo mío? ¿Inventamos palabras nuevas? Otro esfuerzo en vano, seguiríamos sin entendernos, sin querernos entender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bah, pide otra copa y brindemos por lo que hacemos cada día, que no es otra cosa, Juanmita reciente, que inventarnos a nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-9105607360514604150?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/9105607360514604150/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=9105607360514604150&amp;isPopup=true' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/9105607360514604150'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/9105607360514604150'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2010/01/inventos-e-inventores.html' title='Inventos e inventores'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-151315970961702788</id><published>2009-12-18T11:35:00.002+01:00</published><updated>2009-12-20T08:05:31.986+01:00</updated><title type='text'>El final de las cosas</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=71d0a4f" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Prefiero vender mi alma al enigma que esconde todo lo sugerente porque nunca me gustó el poder omnívoro de lo explícito. Nunca me gustó el poder. Los finales, Juanmita principiante, sugieren más que los principios. El final, un buen final, sugiere momentos que han de estar cogidos con pinzas, nos mantiene abiertos los ojos inocentes a la espera de cualquier aparición. Los principios, sin embargo, suelen ser tan melindrosos como mojigatos, tan cursis como un adolescente iniciático en epístolas de amor, tan previsibles como el resultado de una suma colegial.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;A veces, Juanmita finito, me finalizan las noches sin que lo pueda remediar. Se me derrama, entre mis dedos desgastados de tanto teclear por soleares sobre la barra de un bar, la mirada con textura de maraña final de una mujer estrellada, una mujer herida cuyo coraje comenzara a ser crepuscular, una mujer que se hubiera dejado acompañar por mis pasos dados entre charcos de alcohol, mis pasos siempre más amigos de la bohemia que de la puntualidad, más cercanos a un final suave y desencantado que a un principio prometedor, aburrido y ajeno a los vientos devastadores que baten las puertas herradas del destino para que pasen, libres y desbocadas, las hilachas sueltas que dan forma al azar.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;em&gt;Er Tato&lt;/em&gt;, mi farmacéutico de guardia, ese tipo que envía felicitaciones navideñas escritas con tiza untada en mirra, ese tipo que, al final de cada jornada, limpia vasos arañados en soledad con lágrimas almacenadas en un pasado oscuro del que nadie sabe, ese tipo, mi colega, se preocupa de que nunca llegue al último sorbo de la última copa que me voy tomando. Sabe bien, ese tipo al que le aprieta el nudo de la nostalgia mientras pone cara de tahúr con un farol, que ahí, en el último trago, en el fondo del vaso, en el final de la copa, habita la desdicha como un camaleón camuflado, la sed garante de la agonía y la fatalidad. Me vuelve a llenar sin preguntarme porque sabe que odio tanto responder como tener voluntad, se pone él otra copa con las mismas grietas que la mía y así, juntos y aparentemente tan vencidos como enamorados, brindamos por la mala vida.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Tienen final tus sueños, Juanmita holgazán y transparente? ¿O sobreviven cabe las sombras adelgazadas que, como si fueran el legado de un hambriento, nos va dejando el sol del mediodía? A los míos, a mis sueños ilícitos e impuros, los veo nadar en aquellos mismos &lt;em&gt;ríos que van a dar en la mar&lt;/em&gt;. ¿Y qué sientes justo cuando terminas de hacer el amor, Juanmita macho y animal? Yo debo confesarte, amigo, que lo único que siento últimamente es no tener veinte años para poder remontar. No me mires así, Juanmita preocupado, poco más se puede esperar de quien, como yo, no tiene para llevarse a la tumba, ese rotundo final de caoba, más que un cepillo de dientes y un reloj &lt;em&gt;made in Taiwan&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Anoche, Juanmita crápula y nocharniego, me vino bien pasear contigo, sumergirme contigo en la niebla como placenta que nos acogía, caminar sobre el pavimento deslizante de luces y claroscuros. Me di cuenta de que tus ojos casi vírgenes se esforzaban por incinerar recuerdos. Tal vez fue la botella de agua de &lt;em&gt;Vichy&lt;/em&gt; que vi de soslayo en una papelera. No lo sé, Juanmita fiel, el caso es que no pude evitar el cine, subir el cuello de mi gabardina, ladear mi sombrero y colgar un pitillo negro entre mis dedos. Nos acercamos al final, hermano, y yo &lt;em&gt;presiento que éste el comienzo de una hermosa amistad&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-151315970961702788?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/151315970961702788/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=151315970961702788&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/151315970961702788'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/151315970961702788'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2009/12/el-final-de-las-cosas.html' title='El final de las cosas'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-688836863054175742</id><published>2009-12-11T11:57:00.004+01:00</published><updated>2009-12-13T08:55:17.244+01:00</updated><title type='text'>El miedo</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=34cc96b" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? En aquella columna con cuerpo de esquela y espíritu de resaca que escribí sobre la muerte, ya te dije que me da pánico todo lo &lt;em&gt;que se&lt;/em&gt; &lt;em&gt;mueva dentro del abanico alicatado que va desde un grillo a un odontólogo&lt;/em&gt;. Disculpa que cite al Manteca, Juanmita breve, en lugar de sacar de mi bolso de palabras desgastadas por el abuso del onanismo literario las de algún clásico recurrente que, con su sabiduría sin empañar, nos pudiera ilustrar mejor. Lo hago por dos razones. La primera es que comienzo a tener tanta dificultad para volar como un pájaro untado en alquitrán, los mismos recursos lingüísticos de &lt;em&gt;Tarzán&lt;/em&gt; para adjuntar a una frase un simple complemento circunstancial y, finalmente, también debo confesarte que estoy tan falto de inspiración como un poeta recién operado de hemorroides. La segunda razón es para desdecirme sin miedo a la vergüenza del qué dirán: en la consulta del odontólogo no me da miedo la auxiliar que lo ayuda, una chica que, al declinar sobre mi dentadura para evitar que me atore con la saliva, me ofrece una imagen subliminal de escote naciente, de fruta que mi mente perturbada por el efecto de la anestesia siempre concibe como fruta virginal.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Nunca tengas miedo al miedo, Juanmita cobarde. El miedo nos pone inesperadamente una mano sobre el hombro cuando la vida entera entra en una habitación ocupada por la oscuridad…pero una mano en el hombro, Juanmita pusilánime, siempre ha sido una señal de amistad. El miedo es un buen colega al que le gusta vestir de negro, abrir puertas que chirrían y poner caras con gesto de enfermedad terminal. El miedo es un animal maleducado que a veces grita en lugar de hablar, es un crujido seco de la madera que despierta en medio de una madrugada que ha parido pesadillas tras una fiebre puerperal, es una aparición adimensional, viscosa o errante, es un heraldo que con sonrisa socarrona anticipa peligros que acechan embozados, castigos eternos y navajas bandoleras que esperan en cualquier esquina por la que hemos de pasar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;El miedo, a veces, se asoma a los ojos de un niño que aprende a andar y descubre el vértigo; se acerca a las manos del niño que toca el mundo por primera vez y se mancha. Salir sin miedo a la vida del no paraíso de la infancia, tras que nos hayan inoculado dosis de terror o estigmas imposibles de borrar, es toda una heroicidad. El miedo de los niños es el gran error de sus padres que tanto miedo tienen a quererlo tanto.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Por qué, Juanmita niño, tienes siempre ese miedo de niño con miedo? Déjate ir, déjate llevar con los ojos cerrados por el alambique de la vida. Y si el miedo aparece, Juanmita medroso, apóyate en él, escucha lo que te dice con su voz fantasmal y aprende. Ten presente, Juanmita ignorante y achantado, que el miedo está sentado encima de la cátedra de la verdad. Basta quitarlo de ahí para descubrirla, para continuar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Si algo no me da miedo en la vida es la mujer y la palabra. Una mujer hecha de palabras, vestida sólo con palabras, dormida sobre las palabras. Cuando siento el miedo a la muerte, tan cercana como me va quedando, salgo corriendo a comprar un diccionario y luego a buscar a una mujer para regalárselo. Le pido que me busque dentro de ese ejército alfabetizado y mis miedos se diluyen, Juanmita feliz, en el recorrido ordenado de su mirada que ha vencido al asombro, de sus ojos sin miedo a los míos que imploran, de sus manos que al tocar aquellas páginas parece que me acarician el alma con suavidad.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-688836863054175742?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/688836863054175742/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=688836863054175742&amp;isPopup=true' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/688836863054175742'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/688836863054175742'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2009/12/el-miedo.html' title='El miedo'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-6666202826421462603</id><published>2009-12-04T13:05:00.002+01:00</published><updated>2009-12-05T08:51:53.616+01:00</updated><title type='text'>Mujeres que han hecho historia</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=7cf4c43" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? No veo la gracia sin par o la chispa burbujeante del lugar común que, en cualquier sobremesa de té con pastas, en domingo futbolero, de barbacoas con cuñados sabelotodo y abultado suplemento dominical, proclama a los vientos calmados de la ignorancia que, tras un gran hombre, siempre hay una gran mujer. ¿Qué hace esa gran mujer detrás de ese gran hombre cuyos apellidos son capaces de modificar la Historia? ¿Mirarle su culo marcado con el hierro candente de lo insigne? ¿Encargarse de mantener adecentada y limpia la rutina que da el calendario mientras el gran hombre viste prendas purpurinas y planchadas por la mujer que le queda justo detrás? ¿Por qué razones y otras oscuridades el lugar común no puso a esa misma mujer delante de ese tipo tan maleducado?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Ahora que estás aprendiendo a hablar, Juanmita querido, déjame decirte que tengas mucho cuidado con el lenguaje: nos tiende trampas donde queda apresada la inteligencia que nos caracteriza, esa lucidez que parece hemos comprado en un mercadillo, a euro el manojo. El idioma entero, tantas veces, es un lugar común atestado y maloliente. Evita que tus palabras caigan sobre tierra en barbecho y juega siempre con palabras que dominen los vuelos, hagan el amor con otras palabras y sepan, con claridad y distinción, que el pensamiento libre es el único posible de los pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Nunca dejes pasar la oportunidad de sentarte al lado de una mujer y ponerte a escuchar. Sí, amigo, ya sé que hablan por los codos, pero encontrarás pocas palabras gratuitas en su discurso. Talvez, mientras me lees, tus blogueros algo ausentes, algo hipnotizados, están valorando esta columna dórica, cuyas estrías siempre zigzaguean, con ese otro lugar común que es arquitrabe donde se soporta el peso de lo políticamente correcto. Pero eso es lo que hay, querido, me basta asomarme un poco a la ventana para contrastar la verdad tan paupérrima en la que sobrevivimos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Eva al desnudo introdujo en la vida algo tan fascinante como el pecado, Cleopatra fue el perfil del mundo, Juana de Arco su valentía pagada con fuego, Santa Teresa y Sor Juana Inés su amor más puro y elevado, Mata-Hari su cintura serpentina, Mari Curie descubrió su química, Frida Kahlo su profundidad, Valentina Tereshkova otra dimensión, Teresa de Calcuta otra paz, Irena Sendler otros juegos para niños y mi adorada Marilyn otros sueños para soñar. Sin ellas, y tantas otras, el mundo habría sido más aburrido, cariacontecido, cobarde, odiable, inmóvil, físico, plano, adimensional, marrullero, triste y previsible.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Mi Juanmita callado, hay muchas mujeres que, al igual que tú, son amas de casa: un trabajo tan infravalorado que ni siquiera existe como tal. Ellas también son las grandes mujeres de la historia. Y no te equivoques, colega: nunca están detrás.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Jamás estuve lejos de una mujer que me quedara cerca y te puedo jurar, Juanmita inocente, que me enseñaron la única sabiduría con la que he entrado en estos últimos años que habito: la bondad de los silencios, los huecos donde la piel recibe sus mejores caricias, las aceras más solitarias por donde pasear y el recuerdo poderoso e inolvidable de luces suaves, derramadas, bajo las cuales me dieron de mamar.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-6666202826421462603?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/6666202826421462603/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=6666202826421462603&amp;isPopup=true' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/6666202826421462603'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/6666202826421462603'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2009/12/mujeres-que-han-hecho-historia.html' title='Mujeres que han hecho historia'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-1140672970953629777</id><published>2009-11-27T11:31:00.005+01:00</published><updated>2009-11-28T08:35:34.251+01:00</updated><title type='text'>Maestros de la gran pantalla</title><content type='html'>&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=7bcc2a0" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Hace muchos años, tantos que ni un barniz de misericordia los podría salvar de la ruina, me tocó dejar de hurgarme la nariz en el banquillo de reservas del periódico para jugar como titular lesionado en la sección de crítica de cine. El crítico anterior había optado por un año sabático cuando, al despertar sobre una mañana de noviembres y hojas, tras un sueño áspero como tela de saco, encontró bajo sus sábanas una cabeza de caballo de cartón inundada en salsa de tomate. La señal, a falta de yeguada, había quedado casera y rudimentaria, como de Coppola en el colegio, pero el mensaje era claro: una de sus críticas no había gustado a un &lt;em&gt;capo&lt;/em&gt; de la cosa cinematográfica. Lo más sensato era no rechazar la oferta de un retiro temporal. &lt;em&gt;¿Capisci, caro?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;De mantenerse firme, habría muerto con las botas puestas y sin la épica de Raoul Walsh. O quizá, con cierta benevolencia, sólo le habrían seccionado un ojo al modo en que Buñuel escandalizó al mundo mientras fumaba sentado en el trono onírico del surrealismo. Quién sabe. El caso es que guardo de aquella temporada en la cancha varios recuerdos tan prescindibles como el recato en una orgía: una entrada cegada por la luz incómoda del acomodador, un principio de lumbalgia y el cerco de un par de besos suaves que, por haber sido gestionados en la oscuridad de una sala, no podría certificar con seguridad que fueron dados por labios de mujer.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Ya en mi primera crítica fui llamado a consultas por el director del periódico, un tipo con tirantes que sostenían su carácter elástico y que me reprendió por el comentario estrella de aquella columna: “&lt;em&gt;Las tres características más notables del cine de Hitchcock son Ingrid Bergman, Grace&lt;/em&gt; &lt;em&gt;Kelly y Kim Novak&lt;/em&gt;”. Mantuvo luego la tensión, el suspense, y me dijo con sorna en sus dientes plateados que no me perdonaba el olvido de Tippi Hedren, aquella rubia que, en una visita a Sevilla, salió corriendo despavorida cuando le pusieron delante una tapa de pajaritos fritos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Conocí a mitos del cine, amigo. He bebido ginebra bajo la sombra del cuerpo como de albañil reciclado de Orson Welles, ha comido naranjas mandarinas con Kubrick mientras le hablaba de paz, en el apartamento de Billy Wilder descubrí por sus ventosidades que nadie es perfecto, tomé un taxi con Scorsese y allí me confesó que tenía pensado convertir a De Niro en un toro salvaje, he compartido cocido con Berlanga entre lencería tendida al sol y llegué a tener tanta confianza con Woody Allen que, en una ocasión, le hice ver que no era un virtuoso del clarinete (creo que aún está en el diván por aquel trauma). Pero también metí la pata, Juanmita querido. En mi primera misión, mis nervios de novato con calcetines caídos me jugaron una mala pasada cuando me presentaron a John Ford, quien venía acompañado por el gran John Wayne, y les dije: “&lt;em&gt;Me llamo John Manteca y también soy un hombre tranquilo, un centauro del desierto&lt;/em&gt;”. Me miraron con ternura, pidieron un par de whiskys dobles y me acariciaron el lomo con cierta lástima, como si fuera un gato en la madurez de su séptima vida.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Hace tanto de todo que Almodóvar ni siquiera sabía encender la televisión. Incluso llegué a inspirar un largometraje: acudí a una rueda de prensa de Spielberg tras haber pasado una noche con una mujer que daba bocados. Un tiempo después, Steven me llamó por teléfono para decirme que, al ver mi aspecto, ordenó al primer guionista que pasaba por la calle la escritura de la película “&lt;em&gt;Tiburón&lt;/em&gt;”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-1140672970953629777?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/1140672970953629777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=1140672970953629777&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/1140672970953629777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/1140672970953629777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2009/11/grandes-directores-de-cine.html' title='Maestros de la gran pantalla'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-7117911959911952113</id><published>2009-11-20T13:16:00.005+01:00</published><updated>2009-11-21T19:46:26.283+01:00</updated><title type='text'>Literatura</title><content type='html'>&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=0de1576" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Desde la infancia insolente, desde que ejerzo con tirantez el uso de la sinrazón, la única de mis costumbres que ha permanecido en pie, sin claudicar o firmar tremulosa una rendición, es la de leer. El paso eficaz y desconsiderado de los años, de mis años como estalactitas que gotean sin margen para la equivocación sobre las estalagmitas de mi alma que sabe callar, me viene ayudando: van cicatrizando suavemente las heridas marcadas y devengo en un hombre ciertamente acomodado. Las líneas de mi cuerpo cada vez guardan mayor simetría con un &lt;em&gt;chaise longue&lt;/em&gt; y vivo apoyado en tres o cuatro costumbres que uso como cayado recio donde sustentar mis huesos descalcificados, mis sueños más leves y mis manos que dejaron de ser cometas o aves para convertirse en material inorgánico. Ya sabes, querido mío, que no me miro en los espejos porque cada vez me parezco más a un mineral. Llegará el día en que, para vernos, tendremos que quedar en un museo: búscame en la &lt;em&gt;m&lt;/em&gt; de Manteca, junto a la magnesita.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Tres o cuatro costumbres, no más, que las costumbres pesan tanto como la responsabilidad de una vestal: beber entre horas (casi las veinticuatro), dormir poco, ejercitar la memoria cada mañana, ya de recogida, intentando recordar dónde vivo y dejar que mi mirada se pose, cuando no puede hacerlo sobre los hombros blancos de una mujer de cualquier color, entre las páginas fértiles de algún libro que no me quede muy lejos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Sí, compañero, un libro es un alimento, un buen invento, un ungüento o un tormento, un flor cortada para el sentimiento o un puñal afilado para acabar con el sufrimiento, un parapeto ante la fuerza del viento, una opción plausible para el ánimo macilento, un lugar donde dignificar un juramento o donde aprender el uso correcto del acento. Un libro limpia el aliento y fortalece la argamasa del cimiento, proporciona cobijo a quien hace uso del libre pensamiento y da algún que otro argumento, para su lucimiento y ornamento, a quien no posee más que un lenguaje hediento, mugriento o harapiento. Un libro, colega, puede ser violento o turbulento, pero también nos puede regalar una paz similar, por analogía o acercamiento, a la que habita en el interior de un convento. Pero qué hago con tanto rima sin escarmiento ni miramiento, con tan falso ennoblecimiento. Por este camino, engordaré el razonamiento de quien adereza su opinión con el siguiente condimento: este Juan “El Manteca” no es más que un tipo que vive del cuento.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Un libro es un recinto sucinto donde suelo entrar bebiendo tinto de color corinto. Cuando voy por el quinto tinto, el recinto sucinto se transforma en laberinto sin precinto… y es broma, Juanmita mío, este párrafo distinto.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;El libro, voy terminando, nos echa una mano cuando la soledad es devastadora o despiadada. Hay que leer en soledad, amigo, sólo así el libro se animará a contarnos sus secretos más suculentos o asfixiantes. El libro nos lleva de viaje y nos ayuda a ser otro cuando no es posible ser lo que somos. Y no somos más que lo que conseguimos atrapar, entre sombras desconcertadas, allí donde concluye el recorrido alambicado de nuestra mirada desarmada.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;A veces, cuando me ha citado alguna mujer con remilgo, he procurado acudir con traje bien planchado. Y debo confesarte, querido, que cuando llegaba el momento de ponerme la corbata, los libros eran mi inspiración: abordaba la preparación del nudo salivando por el desenlace.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-7117911959911952113?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/7117911959911952113/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=7117911959911952113&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/7117911959911952113'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/7117911959911952113'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2009/11/literatura.html' title='Literatura'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-1466525911131877504</id><published>2009-11-06T13:38:00.003+01:00</published><updated>2009-11-07T11:30:41.799+01:00</updated><title type='text'>Erotismo y sexo</title><content type='html'>&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=dcc5f41" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? A la mujer que me enseñó todas las declinaciones posibles del sexo, terminé regalándole una &lt;em&gt;rosa, rosae&lt;/em&gt; cortada de la primera de ellas, del jardín incandescente descubierto en aquella primera declinación iniciática y casi parvularia. Con ella aprendí que el sexo es un recorrido y un olor, un par de caricias dadas con desorden o urgencia, la mirada sumergida de una piel emergente cuya textura es acuática, es mador resbaladizo o deslizante, un encuentro pactado a media luz donde agonizar es un rito y las palabras tienen permitido usar su derecho a mentir. Supe, por sus besos maestros y sus manos abiertas y medidoras, que el sexo es una trastienda, un refugio tras la huida sin deshonor del campo de batalla que es la calle envenenada, el trabajo insomne, la comida basura y la depresión primaveral. Desde entonces, compañero, no he vuelto a la guerra, relajé mis facciones ridículas de héroe empecinado y huyo siempre para ponerme a elegir algo de sexo en mi fondo de armario. Huir, hazme caso, es cosa de amantes.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Aquella mujer que me desveló y me develó tenía diez años más que yo y cuatro lunares ocultos en su alma. Vivía en una buhardilla en la que no importaba el tamaño y de la cual heredé un carácter para siempre encorvado y una facilidad, inusual, para acertar a la primera con las posturas más inverosímiles del Kamasutra. Cada vez que pienso en ella me queman los sueños y la nostalgia, se me desnudan en un santiamén las palabras y me sube el pago mensual del agua.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;No sé con cuántas mujeres he mantenido relaciones sexuales. Si me pusiera a recordar supongo que me saldría un número a medias entre las amantes que ha tenido Warren Beatty y las de Paco Martínez Soria. Y no siempre salieron bien o fueron satisfactorias. Algunas, es cierto, quedaron tan perfectas que más bien parecieron relaciones algebraicas. Pero otras, compañero, debo reconocerte que fueron de usar y tirar, para ir olvidando al mismo tiempo que encajaban las piezas. En cualquier caso, me da igual, no me importan los datos numéricos. Ni soy dueño de una humildad tal que pudiera ser considerada como franciscana ni mi vanidad es un valor que cotice al alza en el mercado sucio de la bolsa. Las estadísticas, en el sexo, sirven para poco más que calentar la barra de un bar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Tampoco soy un tipo maniático. Me da igual hacer el amor a oscuras, entre acertijos o adivinanzas, o con la luz encendida inmortalizando en la retina un gesto desencajado. También me da igual el lugar: a veces fui comparsa asilada en el Hotel Ritz y, en otras ocasiones, estrella invitada en hostales dudosos donde cohabitaban divos empobrecidos junto a comadrejas que salivaban. Prefiero ser la parte que se deja llevar, eso es cierto, pero en todo caso no hago de ello una cuestión de estado, que nunca me gustaron ni los boletines ni los culebrones.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Y poco más puedo decirte sin caer en el desdoro. Nunca hice el amor con un hombre, pero contigo, querido Juanma, estaría dispuesto a hacer una excepción. Aunque he leído que los blogueros la querrían más grave, a mí me pone esa voz que me pones. Y ya sabes, querido mío, que con un par de copas enseguida maúllo como un gato en celo al que sólo le interesa la noche cerrada para salir a cazar. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-1466525911131877504?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/1466525911131877504/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=1466525911131877504&amp;isPopup=true' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/1466525911131877504'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/1466525911131877504'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2009/11/erotismo-y-sexo.html' title='Erotismo y sexo'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-1104770000216480139</id><published>2009-10-30T11:51:00.007+01:00</published><updated>2009-11-01T08:11:06.134+01:00</updated><title type='text'>Parejas inseparables</title><content type='html'>&lt;object height="132" width="353"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=d8e0acd" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Salvo por error, defecto de forma o criterios deshilvanados, no se me ocurre ninguna razón por la cual mi nombre pudiera quedar apresado entre los barrotes oxidados de la Historia de la Humanidad. Y mucho menos, querido mío, por haber protagonizado, a contra luz o con primeros planos, una relación de amor duradera y tangible. Me gusta estar solo, vivir y beber solo. Me gusta tanto que incluso reniego de hacer solitarios con las cartas porque enseguida me parece que soy una multitud. Si pudiera elegir a una mujer cuyas manos escribieran mi nombre olvidado en las páginas desgastadas de la Historia, esa mujer sería, una vez más, Marilyn Monroe…aquella chica lo suficientemente lista como para dejar que todos pensáramos que era tonta. Pero no, compañero, nunca me gustaron las parejas y hace tiempo que dejé de soñar con Marilyn. ¿Puedes confirmarme, por favor, que sigue siendo rubia?&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;La única pareja inseparable que me ha interesado en la vida es el whisky sin hielo. Ambos se llevan bien en mi vaso, aunque debe ser porque no se ven. Sólo mantengo una relación íntima con mi sombra, que siempre acierta a callar cuando el silencio es una necesidad. Ella, mi sombra nocturna y empeñada en conservar rasgos que ya no tengo, suele venir por la taberna del Tato a medianoche, sube a la barra como un gato con habilidades olímpicas y se queda junto a mí porque sabe que, tarde o temprano, imploraré una ayuda similar a la de un boxeador recién noqueado. A veces, cuando navego sin luces en la madrugada o intento sobrevivir a un naufragio, le doy a mi sombra forma de mujer cuya piel flotante es una tabla de salvación. Es el mejor momento, amigo, para pedir otra copa con la que llegar a la orilla. Nado algo mareado, eso es cierto, pero apenas se nota dentro de ese mar con convulsiones en el que se transforma el suelo de la taberna.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Pero bueno, colega, me pides que te hable de parejas inseparables y yo me enredo con una sombra que fuma mientras piensa en versos para una elegía. Déjame escribir palabras blancas como molinos de vientos que, con la ayuda del sabio Frestón, confundieran al Ingenioso Hidalgo mientras su buen escudero procura administrar su divina cordura. Déjame que mis palabras se conviertan en un decorado para periodistas sin escrúpulos y que me siente, fascinado, a ver cómo Jack Lemmon y Walter Matthau confeccionan su &lt;em&gt;primera plana&lt;/em&gt;. Déjame que busque en el diccionario palabras para pensar y que piense que la pareja formada por Elizabeth Taylor y Richard Burton también me gustaría si él no estuviera. Déjame que dé un golpe maestro bajo la mirada envidiada de los señores Newman y Redford. Déjame que ría con Astérix y Obélix, que sueñe con Juana la Loca y Felipe el Hermoso, que me desnude como Adán y Eva y me vista luego como Vittorio y Luchino.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Y déjame, finalmente, que imagine a mis padres, a quienes no conocí, y concluya que formaron una buena pareja. Sólo de esa forma, querido compañero, podrán comenzar los capítulos desparejados de mis memorias sucias afirmando que tuve una infancia feliz.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-1104770000216480139?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/1104770000216480139/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=1104770000216480139&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/1104770000216480139'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/1104770000216480139'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2009/10/parejas-inseparables.html' title='Parejas inseparables'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-6906044322175117399</id><published>2009-10-16T12:02:00.004+02:00</published><updated>2009-10-19T09:55:18.513+02:00</updated><title type='text'>La ciudad</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/YGRO05WcNDk&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/YGRO05WcNDk&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=b53eb1a" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? No me importa reconocer que soy un animal indolente y desorientado que sobrevive atrapado en las calles más viscosas de mi ciudad. Nací en un pueblo anclado al que sólo voy cuando necesito que me administren el sacramento de la confesión. Pero hace tanto de eso que el último de mis pecados musitados que salió del anonimato fue el hurto de un chupete.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Sí, me gusta la ciudad. La amo educadamente y sin estar censado, sin remisión ni cartas escondidas en mi bocamanga de tahúr sureño. Me dejo engullir por su ruido alborotado, tremolina o babélico, la acaricio a hurtadillas en sus edificios abandonados, la recorro a veces confundido, sin tener claro si estoy huyendo o buscando, le escribo poemas urbanos cuyos versos me salen con estrés, me desenvuelvo como un reptil taimado entre la niebla con la que suele amanecer y siempre me encuentran, al acecho, un par de tacones femeninos y desgastados que cruzan puentes dormidos en mañana laboral.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;He conocido muchas ciudades gracias a mi trabajo. Eran otros tiempos: en el periódico confiaban en mí y yo confiaba en el mundo. Pero la confianza, no te preocupes, es un error tan pasajero como curable. En Berlín mantuve una relación con una chica a la cual nunca llegué a ver porque vivía en el lado más frío e impenetrable del Muro. Fue una relación de voz: ella me hablaba con palabras alquiladas, en cuya entonación te juro que yo veía una bandada de palomas, y yo le respondía con palabras de ida que ella devolvía besadas para que mis insomnios germánicos no me hicieran pensar que me acostaba en un solar.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Años más tarde, pasé una temporada en Estambul. Nada más llegar, estuve cuatro días de pasión turca y paradero desconocido dentro del Gran Bazar. Cuando logré salir de allí, compañero, te aseguro que podía regatear mejor que Ronaldinho y que todo el sol de Bizancio se había instalado en mis pupilas mediterráneas y cegadas por la claridad.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;En Buenos Aires descubrí que siempre fui un boludo y en Atenas, la polis, supe que sólo sé que no sé nada. En El Cairo me enamoré de perfil a la orilla del Nilo y en Nueva York cohabité con una mujer negra de ojos tan grandes que abarcaban todo Central Park, su piel era mermelada de arándanos y sus besos hicieron que adorara el sabor perfilado y agridulce de un Ketchup casero y elemental.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Pero todo terminó, querido mío. Ya no me muevo de esta ciudad en la que sobrevivo intentando esquivar resfriados y puñaladas. Me gusta sumergirme en sus madrugadas porque tengo algo de pájaro lucífugo, de ala herida. Mis huellas son un anacronismo y mi cuerpo entero un error gramatical. Habito en la madrugada calmada y trato con tipos cuyas cicatrices parecen pasos de cebra. Aprendo de borrachos que viven a contratiempo, con el paso cambiado, y luego, más tarde, ya de vuelta, siempre busco el amor tarifado de alguna mujer lunática y casi vencida que ofrece caricias de cristal. Y entro orgulloso en mi barrio, querido amigo, con la sonrisa selvática y la mirada gelatinosa, de esa mujer, prendidas suavemente en mi ojal.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-6906044322175117399?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/6906044322175117399/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=6906044322175117399&amp;isPopup=true' title='140 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/6906044322175117399'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/6906044322175117399'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2009/10/la-ciudad.html' title='La ciudad'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>140</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-1134265270082649895</id><published>2009-10-09T11:51:00.004+02:00</published><updated>2009-10-19T10:22:43.043+02:00</updated><title type='text'>La Muerte</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/swkT07TP-mo&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/swkT07TP-mo&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=aa2e452" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Hay días rumiantes en los que, tras despertar de uno de esos sueños con aluminosis que va rasgando la pasta quebrada que envuelve al alma, intento levantarme de la cama y siento una punzada atávica advirtiéndome de que la muerte me queda más cerca que el cuarto de baño. Son días salteados y poco hechos. Disculpa, creo que lo correcto sería escribir días “&lt;em&gt;sueltos&lt;/em&gt;”, pero permíteme la licencia con tal de conseguir la imagen culinaria, mantener el clímax antes de cortarlo en juliana y evitar que tus blogueros bostecen como hipopótamos hambrientos mientras simulan que me escuchan…días salteados y poco hechos, días al dente y algo sangrantes en los que la muerte pasa su guadaña silbante al ras de los muebles, cabe la piel erizada y trémula como un trigal, cortando de un tajo, tan eficaz como poético, el punto que sobre la “&lt;em&gt;i&lt;/em&gt;” cae apenas principia la palabra miedo.&lt;br /&gt;Sí, querido mío, siento miedo cuando noto que la muerte me ronda con tanta cercanía que sólo le falta ponerse a cantar “&lt;em&gt;Clavelitos&lt;/em&gt;”. ¿Por qué tengo miedo, dices mientras clavas en mis pupilas acorchadas las tuyas de color no azul? ¡Qué solos, por cierto, se quedan los muertos! Tengo dos razones destartaladas. La primera es que me da pánico todo aquello que se mueva dentro del abanico alicatado que va desde un grillo a un odontólogo. La segunda es mi libro de cabecera, mi ratito de lectura antes de dormir: una cajetilla de tabacos cuyo mensaje es enternecedor.&lt;br /&gt;Los síntomas que me obligan a preparar un desayuno con diamantes, cianuro y cereales a la muerte son claros: un aliento colgante, como si me hubieran fumigado el paladar; mareos que centrifugan el salón; un dolor de cabeza como si me estuvieran esculpiendo el cerebro y una taquicardia digna de quien le haya tocado en suerte una entrada de primera fila en un pelotón de fusilamiento.&lt;br /&gt;Sin embargo, transcurre la mañana bajo el ritmo mortecino del único reloj que conservo sólo porque no me hace caso. Veo que la Muerte está tranquila como un animal saciado, que se acomoda la Muerte con confianza, que coge mi mortaja, la plancha y la guarda, perfectamente doblada, con gestos dignos de un histrión. Me mira cara a cara, me sonríe de tal modo que puedo ver las muelas del Juicio Final, se acerca al mueble-bar, coge dos vasos y los llena con lo primero que ve, sabedora la Muerte de que el contenido es algo con alta graduación en alcohol. Me ofrece un brindis por la vida, bebo de un tirón y es entonces, amigo, cuando descubro que no vino la Muerte a llamarme, sino a ofrecerme la salvación. Todo se me pasa, desaparecen los síntomas. La resaca era tan dura que parecía de pedernal. Sí. Pero, una vez más, no se trataba una resaca mortal.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-1134265270082649895?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/1134265270082649895/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=1134265270082649895&amp;isPopup=true' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/1134265270082649895'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/1134265270082649895'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2009/10/la-muerte.html' title='La Muerte'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-2141549115305106243</id><published>2009-10-01T11:49:00.008+02:00</published><updated>2009-10-19T10:01:10.675+02:00</updated><title type='text'>Viajar en el tiempo</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ZzDU4MREVMQ&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ZzDU4MREVMQ&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=72d2e6d" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Hace años que tengo claro, como si hubiera hurgado en las vísceras templadas de la Historia con la precisión de un bisturí oxidado, en qué estación bajaría sin remilgos tras un viaje ficcional por las esquinas taimadas del tiempo: aparecería junto a Marilyn en el mejor de sus momentos, justo cuando el metro neoyorquino levantara su falda provocando el vuelo más hermoso del que ha sido capaz una mariposa. Me acercaría a ella intentando conseguir un gesto a medias entre Bogart y Cary Grant, con un pitillo algo atonal o desordenado colgado en la comisura de mis labios y, con la misma seguridad de Joe DiMaggio al batear, le diría: “&lt;em&gt;Hola, Norma Jean, vengo del siglo XXI sólo para invitarte a cenar. El resto de lo que suceda durante la noche, querida rubia, correrá de tu&lt;/em&gt; &lt;em&gt;cuenta…&lt;/em&gt;”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vieja idea de darnos un paseo por los jardines colgantes y babilónicos del tiempo no es más que una venganza, la ocurrencia infantil que nace con timidez cuando constatamos, con más precaución que descaro, que estamos sometidos al suceso inevitable de lo contrario: es el tiempo, tan cruel que parece humano, quien viaja a través de nosotros, de nuestros interiores cayentes como los versos de un poeta que, hirsuto y malhablado, hubiera perdido la inspiración en una timba ilegal y callejera. Es el tiempo, tan traidor que parece humano, quien pasea en paños menores, haciendo aguas mayores, por nuestro cuerpo que se va apagando como una luciérnaga con depresión, como si tuviéramos dentro la metástasis de una aurora boreal vencida por el blanco y negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero bueno, amigo, ponte tus alas de ángel asexuado, vuela en el tiempo y hazme algún que otro favor: acércate donde Platón y dile que su empeño en la teoría de las Ideas nos dejó un legado infumable: los malditos e intocables amores platónicos; rinde honores merecidos a Gutenberg y a Cervantes; dime cómo fue el primer movimiento que la mano de Miguel Ángel realizó sobre la Capilla Sixtina; invita a una copa a Marconi, que se la debemos, y luego, si no te importa, busca en el futuro el lugar incierto donde yaciera mi cuerpo. Siéntate a mi lado y cuéntame si sigues enamorado de esa mujer cuya mirada egipcia te hechizó sin conjuros ni trampas. Y sobre todo, amigo, sobre todo no te olvides de dejarme con la compañía de alguna flor. Ya conoces mis gustos: cuatro rosas en vaso corto y sin hielo. Será un placer volver a brindar contigo mientras tú descansas de tanto ajetreo y yo, querido mío, me limito a beber, a escucharte y a descansar en paz.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-2141549115305106243?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/2141549115305106243/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=2141549115305106243&amp;isPopup=true' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/2141549115305106243'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/2141549115305106243'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2009/10/viajar-en-el-tiempo.html' title='Viajar en el tiempo'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-3810099480813436078</id><published>2009-09-25T11:03:00.002+02:00</published><updated>2009-10-19T10:07:19.674+02:00</updated><title type='text'>Las Musas.</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/4pAE5G5OBzw&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/4pAE5G5OBzw&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=1977d28" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Desde que aprendí a trucar dados y a escribir con los codos, tuve una relación compleja con las Musas que se esforzaron en susurrarme alguna historia, luchando contra esos tapones con textura de mostaza que tengo en los oídos. Bajaban de pronto, tranquilas y limpias, como recién duchadas tras una sesión de tai-chi, y me sorprendían jugando o escribiendo entre sombras y nostalgias, sobre un papel de estraza manchado con el chorizo que Er Tato me pone después de abrillantarlo con el paño de secar los vasos. Luego, es obvio, me da la analítica médica un colesterol tan alto como ibérico, para el que mi doctora no encuentra la prescripción adecuada o el milagro eficaz. Ella, por cierto, mi doctora, tiene unos rasgos felinos y azulados que, cada invierno, me inspiran un sarampión renovado, febril, adolescente y hormonal.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Imagino a las Musas. La mejor proporcionada de todas ellas tuvo que ser la de Policleto, seguro que cojeaba con elegancia e ironía la de Quevedo y, francamente querido, no logro una imagen de la Musa que para cada ocasión, o cada revolcón, usaba Pablo Picasso: intento recrearla y parece que he vuelto a tomar una copa de más. Y es que entre la pintura cubista y el alcohol adulterado, a veces, se borran las diferencias.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;La primera Musa que vino a visitarme cantaba como Olivia Newton-John, pero me salían artículos tan tiernos que hasta mi firma hacía pucheritos. La segunda vestía minifalda y no tuve que gustarle mucho porque, al poco de llegar, se marchó con un poeta que pasaba por allí, uno de esos tipos escudados en la rima libre con tal de disimular su mediocridad. Luego vinieron otras, algunas se fueron sin pagar la mensualidad. Pero me quedo con la última, amigo, una Musa tísica y desdentada a la que suelo invitar a comer tortilla de patatas, que mezcla el jarabe para la tos con una palomita de anís y me coge de la mano para emprender un vuelo rasante por mis letras siempre movidas y desordenadas, como si el abecedario tuviera por costumbre hacer &lt;em&gt;footing&lt;/em&gt; dentro mi cerebro. Le debo a esta Musa crepuscular todo lo que voy siendo y escribiendo en los últimos metros de mi vida. Me enamoré de ella y le escribo cartas en cuartillas con acné. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Asómate a la ventana de vez en cuando, querido amigo, quién sabe si cualquier lunes por la mañana, acaso, tendré que hacerte señales de humo para pedirte que seas el padrino de mi boda.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-3810099480813436078?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/3810099480813436078/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=3810099480813436078&amp;isPopup=true' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/3810099480813436078'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/3810099480813436078'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2009/09/las-musas.html' title='Las Musas.'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-667619157648573545</id><published>2009-09-18T11:47:00.005+02:00</published><updated>2009-10-19T10:11:18.509+02:00</updated><title type='text'>La Prehistoria</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/4218R-gBmts&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/4218R-gBmts&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=177981b" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Me he codeado con tipos para quienes el habla suponía un esfuerzo de tal magnitud que optaron por emitir gruñidos, sustituyeron las conjunciones por gestos inspirados en la epilepsia y resolvían cualquier duda gramatical tirando de la cisterna. Eran hombres achaparrados, fotocopias fieles del momento anterior al que apareció en la Tierra quien luego fue, tras el paso de las lunas como pecas adolescentes que salpicaron los siglos, el eslabón perdido. A veces, estos hombres me enseñaron su carnet de identidad y te puedo jurar, amigo, que la firma estaba tallada y que en la foto les quedaba fuera el mentón.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Horadamos la tierra en busca de restos arqueológicos, entramos sudados en la guardería de la humanidad, y qué encontramos: alguna vasija usada para beber y armas punzantes. La conclusión es tan simple como la envoltura de un caramelo: el ser humano, antes de crear el lenguaje, ya era un borracho marrullero. ¿Acaso crees que hemos evolucionado sólo porque alguien descubrió que el fuego es una reacción química? No te engañes, amigo, pervive un gen primitivo que nos mantiene atados a un árbol, a un misil cuya cabeza fuera de sílex, a la mandíbula con caries del animal que alguna vez fuimos. Entre Neil Armstrong o el homínido que por primera vez emitió algo parecido a la risa, elijo el segundo…quien seguro rió pensando que con el mobiliario de la Luna no quedaba bien una bandera.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Te confieso, amigo, que vivo más tranquilo gracias a un par de decisiones que me cambiaron la vida. La primera fue dejar de preguntarme por el significado del monolito de la película “&lt;em&gt;2001: Una odisea en el espacio&lt;/em&gt;”. La segunda también fue una renuncia: no tomo café desde que supe, con la clarividencia de un chamán inspirado, que los posos adivinatorios y mágicos que se iban alojando en el fondo de mi taza eran puro &lt;em&gt;Carbono 14&lt;/em&gt;. Desde entonces, amigo, sólo veo películas de Buster Keaton y no me tiemblan los huesos cuando me da por sostener la mirada prehistórica, milenaria, honda y clara, de cualquier mujer con rasgos anfibios que cometa el error de sentarse a mi lado.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-667619157648573545?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/667619157648573545/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=667619157648573545&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/667619157648573545'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/667619157648573545'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2009/09/la-prehistoria.html' title='La Prehistoria'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-6434302996909717602</id><published>2009-09-11T21:03:00.002+02:00</published><updated>2009-10-19T10:14:49.211+02:00</updated><title type='text'>Femme fatale...</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/isdUlRgtwfA&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/isdUlRgtwfA&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=6bd2024" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? He conocido a varias mujeres que miraban en blanco y negro sólo porque tenían alergia al color, su único punto débil. Son fáciles de reconocer, basta tener la memoria de un mandril en celo y la experiencia de esa edad, la mía, en la cual el cerebro adquiere textura de espuma y algunas partes del cuerpo claudican ante el maldito rigor científico de la maldita ley de la gravedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son chicas solitarias que sobreviven a media luz y que, desde luego, ejercen un poder de diosas dentro de cualquier antro de esos cuya diferencia con una cloaca son sus habitantes, llamados clientes con tal de que no se conculque algún mandamiento, unos tipos que emiten sonidos tales que, con suerte, el azar puede llegar a transformar en palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quieres saber más sobre estas mujeres que dejaron su reputación en barbecho? La madrugada les cae ceñida a la cintura, fuman whisky con hielo y nostalgias, beben tabaco oscuro y huelen de tal modo que, cuando quedas cerca, comienza a sangrar la pituitaria. Suele pulular a su alrededor una cohorte de hombres distinguidos, penitentes con espuelas capaces de hacer elegantes sus ademanes neolíticos. Pero ten cuidado, amigo, no te fíes, al final huyen escarmentados, con rozaduras en los ojos y agujetas en el alma. Ahora, en la redacción, tenemos a una chica nueva que envió su curriculum por correo electrónico. Pero no sé, tiene gestos danzantes que me hacen dudar y me mantienen en alerta: no tengo muy claro si es una becaria con ilusiones o un virus.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo he tenido suerte con ellas porque siempre tuve claro que no pensaban en mí justo antes de entrar en la ducha. Todas coincidieron en confesarme que fueron niñas risueñas y desarmadas. Y a veces, amigo, a veces te juro que he visto a esa niña asomar entre las capas de verdades inconfesables que el paso del tiempo les dejó como un legado con tachaduras sobre su piel. Y te puedo jurar, amigo, que he creído en la redención bajo los puentes que la odontología implantó en esa sonrisa vencedora que vi asomar, la de la niña con coletas que alguna vez fueron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-6434302996909717602?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/6434302996909717602/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=6434302996909717602&amp;isPopup=true' title='25 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/6434302996909717602'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/6434302996909717602'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2009/09/femme-fatale.html' title='Femme fatale...'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>25</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8104878773744256691.post-4240674453555388676</id><published>2009-09-04T20:51:00.006+02:00</published><updated>2009-10-19T10:18:23.189+02:00</updated><title type='text'>Pisos compartidos.</title><content type='html'>&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/8IJzYAda1wA&amp;amp;hl=es&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/8IJzYAda1wA&amp;hl=es&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="353" height="132"&gt;&lt;embed src="http://www.goear.com/files/external.swf?file=c314409" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" quality="high" width="353" height="132"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;¿Sabes, amigo? Durante los cinco años de mi carrera universitaria compartí piso entre estudiantes. Fue una experiencia muy nutritiva, nos bastaron un par de meses para aprender que hasta el cepillo de dientes podía ser comestible. De vez en cuando nos reuníamos en el salón para tomar una copa, pero no siempre, no creas: nos organizamos de tal modo que no bebíamos nada los martes por la mañana, dedicados a pasar a limpio algunos apuntes que se habían manchado porque se nos derramaban los sueños tras la ingesta, algo envenenada, del alcohol nocherniego.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Estudié periodismo por culpa de una vocación paralela al estudiante de Teología. Ellos, los teólogos, creían en la vida más allá. Nosotros, los periodistas, no creíamos en la vida más acá. Sí, en aquellos años que llegan a mi memoria iluminados por un flexo polvoriento, nos movía la fe, teníamos una paciencia similar a la de un vegetal y confiábamos en que la fe acercara montañas que, por otra parte, no estábamos dispuestos a escalar.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Ay, disculpa, amigo, que me pierdo por las ramas. El primer año de carrera lo viví en un piso compartido sólo con chicos. Pero supe que esa circunstancia tenía que cambiar cuando, hacia el último trimestre, comenzamos a limpiar el cuarto de baño con los restos de la salsa boloñesa de los espaguetis. Busqué, a partir de entonces, compartir con chicas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;No, no me mires así, no me mal interpretes. Soy cualquier cosa que quieras, pero no un tío machista. Bailo el tango como un porteño engominado sólo por la relación íntima que mantuve con una fregona. Si buscaba la convivencia con mujeres sólo fue por dos motivos: con los chicos no me gustaba el punto al dente que comenzaba a tener mi piel tras una ducha y con ellas, con las chicas, dejaron de ser necesarios aquellos martes sobrios por la mañana…con ellas, con las chicas, jamás se derramaron los sueños y siempre tuve unos apuntes inmaculados.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8104878773744256691-4240674453555388676?l=juanmanteca.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanmanteca.blogspot.com/feeds/4240674453555388676/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8104878773744256691&amp;postID=4240674453555388676&amp;isPopup=true' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/4240674453555388676'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8104878773744256691/posts/default/4240674453555388676'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanmanteca.blogspot.com/2009/09/pisos-compartidos.html' title='Pisos compartidos.'/><author><name>Juan "El Manteca"</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16262542316699440737</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='27' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_00ev3ddszFo/Sp94XydpHQI/AAAAAAAAAAM/ulA1DRPmLQ4/S220/hombre_solitario_calle.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry></feed>
